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jueves, 17 de abril de 2014

JESUCRISTO ¿EL MÁS GRANDE HIPNOTERAPEUTA DE TODOS LOS TIEMPOS?


Jesús de Nazaret es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más importantes de todos los tiempos, basta mencionar que su nacimiento representa un cambio en la cronología del tiempo, nuestra era nació junto con él.

Y, a pesar que no me guío con la fe cristiana y trato de llevar mi vida de la forma más objetiva que puedo, sin que creencias que no hallo lógicas o naturales y supersticiones intervengan en mis decisiones, considero que muchas más cosas podemos y debemos reconocerle al ya conocido por muchas personas como el hijo de Dios, su llegada e ideas cambiaron de forma radical los valores existentes en la tradición judía, reemplazo la imagen del Dios celoso y vengativo por la de un Dios amoroso y justo, sus metáforas y parábolas cambiaron la forma de pensar de las multitudes, y sus milagros –el tema central de este artículo- captaron la atención de su pueblo.

Antes que nada, para analizar la veracidad de los milagros que realizó Jesucristo debemos considerar y comprender el contexto histórico en el que vivió, poco se sabe (o al menos yo desconozco totalmente, debo admitirlo) si existía un método que usará la observación y la experimentación para entender los diversos fenómenos existentes en la naturaleza que usaran los judíos como en el caso de los griegos, por lo que no existe un registro fiable que explique de forma concisa sus métodos curativos (en particular deseo enfocarme en estos milagros). También debemos considerar que muchas de sus anécdotas se narran a modo de metáforas, por lo que tampoco es adecuado tomar de forma literal todo lo que leemos en la biblia. Les expongo un par de milagros que Douglas N. Morgan ha analizado y tomado como ejemplo que podemos encontrar en su libro EL AMOR: Platón, la biblia y Freud. Tenemos el milagro del hombre ciego que no podía recuperar el uso de sus ojos mediante proceder humano alguno, y Jesús mostró un poder sobrehumano al devolvérselo. El hombre necesitaba ver, y el don de la vista que le hizo Jesús era, aun en términos simplemente humanos, un gran don. Vemos por medio del milagro algo más importante: el modo en que nosotros mismos podemos reponernos de nuestra ceguera espiritual a través de la fe.

También la hija de Jairus estaba real y verdaderamente muerta, ningún hombre común podría haberle devuelto la vida, pero Jesús lo hizo. El don de la vida era un don de amor. Y nosotros que estamos muertos en nuestros corazones y nuestras mentes por habernos alejado de la verdad, nos enteramos por medio de esa historia que podemos por la fe vernos devueltos a la vida eterna.  

Por otro lado, y es aquí donde encuentro varias razones para considerar como reales varios milagros que realizó Jesucristo, en particular los que se refieren a curaciones, es que actualmente podemos entender la naturaleza y la verdadera causa los síntomas que mostraban los enfermos. Sabemos que anteriormente a las personas que consideraban estaban poseídas por demonios bien pudieron sufrir epilepsia o esquizofrenia, que los casos de parálisis o ceguera también podemos encontrarlos en pacientes que sufren de histeria o Shell shock (psiconeurosis de guerra) y que para las otras curaciones, como las de los leprosos, recordemos que Jesús utilizaba diversos bálsamos y aceites que bien pudieron haber sido útiles para infecciones y otras enfermedades. Y lo más importante de todo, no debemos olvidar el papel de la fe, que en terapia podría tener un papel similar a lo que Mesmer llamó rapport.
Como ya he mencionado, no existe un registro adecuado en el se explique paso por paso el método que realizaba Jesucristo para curar a los enfermos, sólo lo que encontramos narrado en los proverbios, así por ejemplo en Lucas 5:17-26 podemos leer:
"Un día mientras Jesús enseñaba estaban sentados ahí algunos fariseos y doctores de la ley que había venido de todos los pueblos de Galilea, de la región de Judea y Jerusalén. Y el poder del señor lo impulsaba a sanar enfermos. En esto, aparecieron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y buscaban cómo presentárselo a Jesús; pero como no veían la manera de hacerlo a causa del gentío, subieron a la azotea los descolgaron en la camilla a través del tejado y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Viendo la fe que tenía Jesús dijo:
- Hombre, tus pecados quedan perdonados.
Los maestros de la ley y los fariseos empezaron a pensar: <<¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?>>
Pero Jesús, dándose cuenta de lo que pensaban, les dijo:
-¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados han sido perdonados, o decir: Levántate y camina? Pues ahora sabrán que el hijo de Dios tiene en la tierra el poder para perdonar los pecados.
Entonces se dirigió al paralítico y le dijo:
-Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
Él se levanto inmediatamente en presencia de todos, tomó la camilla en que lo llevaban y se fue a su casa, alabando a Dios. Todos quedaron maravillados y alababan a Dios, llenos de temor, diciendo.
-Hoy hemos visto cosas extraordinarias."

Quizás podrán pensar "son sólo palabras" pero la forma en la que Jesús obraba no es tan distinta a como lo hacía el legendario Milton H. Erickson, considerado uno de los mejores hipnoterapeutas. 




Al hablar de hipnosis podemos entenderla como el procedimiento capaz de sugerir o inducir cambios en las percepciones, sensaciones, sentimientos, pensamientos y/o acciones en un individuo. Estos cambios pueden ser inducidos por otra persona, el hipnotizador, o autoinducidos. La hipnosis actuaría sobre la motivación y las expectativas de las personas lo cual puede ser utilizado como complemento de tratamientos psicoterapéuticos. Posiblemente Jesucristo se adelantó cientos de años y descubrió y desarrolló esta capacidad, y la llevó a  un nivel colectivo.

Si quieren saber mi opinión de Jesucristo, más que considerarlo el hijo de Dios considero que es uno de los más grandes genios que han pisado nuestro planeta, quizá al nivel de Leonardo Da Vinci (o quizá Leonardo estaba al nivel de Jesucristo), su persona ha sido la inspiración de innumerables artista e inclusive es el ejemplo perfecto del superhombre de Nietzsche. Más que negarnos a sus enseñanzas debemos analizarlas y aprender lo mejor de ellas; y aunque también está presente el hecho de todos los abusos que ha realizado la iglesia católica (como institución, debemos tener esto muy claro) considero que es un tema para tratar en otra ocasión.
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viernes, 21 de febrero de 2014

LA PSICOTERAPIA A TRAVÉS DEL TIEMPO


Actualmente, dentro de la psicoterapia, existe una infinidad de teorías y posturas para explicar el comportamiento patológico, desde las que toman en cuenta la herencia genética y la influencia de procesos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos hasta las que consideran el ambiente y los factores culturales, y también están las que toman elementos de ambos extremos y consideran que el mismo ambiente será el encargado de detonar aquellos trastornos que presentan una predisposición genética e incluso modificar la citoarquitectura cerebral. Pero, antes de todas estas teorías, y antes de toda la tecnología necesaria obtener el conocimiento con el que formularon las mismas, ¿Cómo concebían la enfermedad mental?

Seguramente les resultará conocido el concepto de “demonología”, las ideas que de aquí parten sugieren que la enfermedad es producto de la influencia que fuerzas sobrenaturales como espíritus malignos, demonios, hechiceros, brujas o dioses tienen sobre el organismo y cuyos métodos de tratamiento consisten en diferentes rituales, como exorcismos, trepanaciones, uso de amuletos, limpias, etcétera. Todas estas ideas resultan difíciles de creer (y aún más difícil de creer es que actualmente haya quien las considere como reales) sin embargo, hay dos cosas que no debemos dejar de tomar en cuenta, el contexto (algunos siglos antes de nuestra era, sin ciencia ni tecnología) y el peso de la cultura y todo lo relacionado con esta, como la religión y/o mitología, así que no sería de extrañar que la mejor explicación que encontraron nuestros antepasados para la convulsiones de la epilepsia, el ataque violento de un psicótico, la sensación de un miembro fantasma o un fuerte ataque de migraña fueran los espíritus o demonios.

Ahora viajemos a través del tiempo y el espacio hasta la Grecia del siglo IV  antes de nuestra era, momento en el que algunos filósofos dejaban de lado las ideas demonológicas y comenzaban a utilizar la observación y la experimentación, como en el caso de Alcmeón quien disecó y señaló la relación entre los órganos de los sentidos y el cerebro, deduciendo que el centro del alma se encontraba en este órgano.

Hipócrates, otro ilustre griego, se encargó de clasificar las enfermedades mentales en manía, melancolía y frenitis. De la misma forma formuló la teoría tipológica, la cual sugiere que el temperamento de los individuos está determinado por la predominancia de algunos de los cuatro humores básicos, la sangre, la bilis amarilla, la bilis negra y la flema. Sus descripciones de las enfermedades indican que desde entonces se conocían la epilepsia, la histeria, la psicosis posparto y los síndromes cerebrales agudos que aparecen con algunas enfermedades infecciosas o después de una hemorragia.

Otro que también estudió la anatomía y fisiología del sistema nervioso fue Galeno, y postuló que la existencia de síntomas no indicaba que el órgano que los expresaba estuviese en realidad alterado o dañado. Empédocles hablo de la importancia de las emociones y señalo que el amor y el odio eran fuentes fundamentales que determinaban cambios en el comportamiento humano. Platón concibió la idea de un alma tripartita, compuesta de una parte racional, una parte libidinal y una parte “espirituada” (seguramente a más de uno esto último le recordará a la estructura de la personalidad propuesta por Freud).

Después de esto viene la edad media, y con el oscurantismo característico de la época regresaron las ideas demonológicas que culpaban a las brujas y espíritus malignos de todo lo malo que le ocurría a la humanidad, incluyendo los trastornos mentales. En aquella época Johann Weyer trabajo abiertamente en contra de estas ideas y condenó a los que acusaban a las mujeres de brujería; dio explicaciones de las psicosis de masa, y describió que muchas de esas psicosis surgían de síntomas de melancolía que provenían del amor. Este médico trató con éxito a algunas personas acusadas de brujería, sentándose con ellas y sosteniendo platicas durante largos periodos.

Muchos otros filósofos mostraron un fuerte interés por la mente, como Descartes quien consideraba que el verdadero conocimiento viene de la aplicación del “pensamiento puro” y estableció una explicación dual de la conducta humana, o Kant que sostenía que el mundo que conocemos es construido por la mente humana y que toda construcción mental se organiza en esquemas.

La historia de la humanidad es extraordinariamente larga en comparación con la historia de la psicología, que desde su nacimiento como disciplina científica no tiene más de 150 años, razón suficiente para investigar en la filosofía, antropología, historia y demás campos del conocimiento las diferentes representaciones que existen sobre la enfermedad y la salud mental y los tratamientos existentes en las diferentes culturas.

¿Y usted cómo cree que sería el mundo de haberle dado continuidad a las ideas de los griegos? ¿Conocen algún otro dato interesante respecto a la historia de la psicoterapia?