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martes, 24 de marzo de 2015

¿QUÉ ES EL NARCISISMO?

Freud describe el término narcisismo, retomando a P. Nácke, como aquella conducta por la cual un individuo da a su cuerpo propio un trato parecido al que daría al cuerpo de un objeto sexual; vale decir, lo mira con complacencia sexual, lo acaricia, lo mima, hasta que gracias a estos manejos alcanza la satisfacción plena. En este cuadro, cabalmente desarrollado, el narcisismo cobra el significado de una perversión que ha absorbido toda la vida sexual de la persona.

Poseemos una cantidad fija de energía que puede ser usada tomando como objeto a uno mismo o a los demás. El poder de esta energía que se vuelca a uno mismo es reconocido por el principio “ama a los demás como a ti mismo”. Todos somos en diversos grados narcisistas y este narcisismo aumenta cuando nos sentimos amenazados en nuestros valores vitales y en nuestras posesiones. En las etapas críticas del ciclo vital – la adolescencia, el climaterio y el inicio de la senectud – hay una tendencia hacia el incremento del narcisismo.

Sin embargo, hay un tipo de narcisismo que se presenta en todas las personas de la misma forma, me refiero al narcisismo primario. Erich Fromm explica que la única realidad de la que puede tener experiencia el infante es su propio cuerpo y sus necesidades, necesidades fisiológicas y necesidades de calor y afecto. El mundo exterior sólo existe como el alimento y el calor necesarios para la satisfacción de sus propias necesidades pero no como algo o alguien realista y objetivamente reconocido. En el desarrollo normal, esta forma de narcisismo es superada lentamente por una consciencia creciente de la realidad exterior y por el correspondiente sentimiento, cada vez más acentuado, del “yo” como diferente del “tú”. Este cambio ocurre primero en el plano de la percepción sensorial, cuando las personas y las cosas son percibidas como entidades diferentes y específicas, percepción que es la base de la posibilidad del lenguaje: nombrar las cosas presupone reconocerlas como entidades individuales e independientes. Se necesita mucho más tiempo para que la fase narcisista sea superada emocionalmente, hasta la edad de siete u ocho años para el infante las otras personas existen sobre todo como medios para satisfacer sus necesidades. Son intercambiables en la medida en que desempeñan la función de satisfacer esas necesidades, y es sólo hasta los ocho o nueve años que las otras personas son percibidas de tal suerte, que el niño puede empezar a amar, es decir, a sentir que  las necesidades de otra persona son tan importantes como las suyas propias.

El narcisismo primario es un fenómeno normal, conforme con el desarrollo normal, fisiológico y mental, del niño. Pero también existe narcisismo en etapas posteriores de la vida (narcisismo secundario), si el niño en crecimiento no desarrolla la capacidad de amar, o si la pierde. El narcisismo es la esencia de todas las enfermedades psíquicas graves. Para las personas narcisistamente afectadas, no hay más que una realidad, la de sus propios sentimientos pensamientos y necesidades. El mundo exterior no es percibido como objetivamente existente, es decir, como existente en sus propias condiciones, circunstancias y necesidades. La forma más extremada de narcisismo se encuentra en todas las formas de locura. La persona perturbada ha perdido el contacto con el mundo, se ha recogido dentro de sí misma, no puede percibir la realidad física ni humana tal como es, sino únicamente tal como la forman y  determinan sus propios procesos interiores. No reacciona al mundo exterior, y si reacciona no lo hace de acuerdo con su realidad (del mundo), sino de acuerdo con sus propios procesos intelectuales y afectivos. El narcisismo es el polo opuesto de la objetividad, la razón y el amor.

El narcisismo es una tendencia humana a eliminar selectivamente de nuestras percepciones aquello que es contrario a nuestros deseos e intereses, así como a sobrevalorar lo que es nuestro: nuestras capacidades, ideas y posiciones. Esta sobrevaloración de lo propio conduce a una impercepción de los deseos e intereses de los demás. Es claro que esta disposición de carácter interfiere en cualquier relación humana, pero sus consecuencias son particularmente ostensibles en la relación del terapeuta con el paciente.

Freud señalaba que los pacientes parafrénicos muestran dos rasgos fundamentales de carácter: el delirio de grandeza y el extrañamiento de su interés respecto del mundo exterior (personas y cosas). Esta última alteración los hace inmunes al psicoanálisis, los vuelve incurables sus empeños. Ahora bien, el extrañamiento del parafrénico respecto del mundo exterior reclama una caracterización más precisa. También el histérico y el neurótico obsesivo han resignado (hasta donde los afecta su enfermedad) el vínculo con la realidad. Pero el análisis muestra que aunque en modo alguno han cancelado el vínculo erótico con personas y cosas, aún lo conservan en la fantasía; vale decir: han sustituido los objetos reales por objetos imaginarios de su recuerdo o los han mezclado con estos, por un lado; y por el otro, han renunciado a emprender las acciones motrices que les permitirían conseguir sus fines en esos objetos. A este estado de la libido debería aplicarse con exclusividad la expresión que Jung usa indiscriminadamente: introversión de la libido. Un fuerte egoísmo preserva de enfermar, pero al final uno tiene que empezar a amar para no caer enfermo, y por fuerza enfermará si a consecuencia de una frustración no puede amar.

La fantasía juega un papel importante en el proceso mediante el cual se alcanza la madurez. Ramón de la Fuente distinguía entre dos clases de fantasías: las narcisistas, que consisten en la anticipación de lo que es deseado, y las creativas, las cuales radican en la anticipación de lo que es posible. Esta distinción es importante ya que en un caso se anticipa y se pone a prueba la acción y en el otro se prescinde de la acción, sustituyendo la realidad por imaginación.

Vale la pena retomar la relación que Freud hace entre el “yo ideal” y el narcisismo. Ya que sobre este yo ideal recae ahora el amor de sí mismo de que en la infancia gozó el yo real. El narcisismo aparece desplazado a este nuevo yo ideal que, como el infantil, se encuentra en posesión de todas las perfecciones valiosas. Aquí, como siempre ocurre en el ámbito de la libido, el hombre se ha mostrado incapaz de renunciar a la satisfacción de que gozó una vez. No quiere privarse de la perfección narcisista de su infancia, y si no pudo mantenerla por estorbárselo las admoniciones que recibió en la época de su desarrollo y por el despertar de su juicio propio, procura recobrarla en la nueva forma del ideal del yo. Lo que él proyecta frente a sí como su ideal es el sustituto del narcisismo perdido de su infancia, en la que él fue su propio ideal.

Jesse Gault propone seis razones por las cuales los casos de trastornos de la personalidad están aumentando, particularmente el trastorno narcisista:

1.    Inestabilidad en la primera infancia.
2.    Disminución del tejido social.
3.    Pérdida de modelos de conducta.
4.    El individualismo como valor máximo de la sociedad.
5.    El egoísmo que se considera sano y un valor primordial (la persona como centro del mundo).
6.    Mayor apertura a la queja como estilo de comunicación. Una generación de quejosos que han perdido la idea de esforzarse y que creen merecerlo todo.

El hecho de que el fracaso total en el intento de relacionarse uno con el mundo sea la locura pone en relieve otro hecho: que la condición para cualquier otro tipo de vida equilibrada es alguna forma de relación con el mundo. Pero entre la diversas formas de relación, sólo la productiva, el amor, llena la condición de permitir a uno conservar su libertad e integridad mientras se siente, al mismo tiempo unido con el prójimo.

La superación del narcisismo y su reemplazo por el realismo, el altruismo, el amor y la solidaridad, indicadores de la madurez, son procesos graduales. Aunque hay que reconocer que las diferencias individuales son notables, en las personas más sanas ocurre con el tiempo una disminución de la importancia de las inclinaciones personales y un aumento de los sentimientos en los que se toma en cuenta a los demás. A una persona madura le resulta intolerable buscar la felicidad a expensas de otros.

La incapacidad para ver y sentir fuera de uno mismo hace prácticamente imposible la adaptación en el mundo real, la terapia individual puede disminuir los síntomas del trastorno narcisista y la empatía con el terapeuta puede ayudar a que se forme un equipo que trabaje para concientizar los problemas y buscar posible soluciones.



miércoles, 14 de enero de 2015

PSICOANÁLISIS VS MEDITACIÓN

Nuestro cerebro nos brinda una capacidad de comprensión asombrosa. Gracias a este órgano hemos logrado conocer, representar, explicar e inclusive manipular nuestro entorno. Sin embargo, surge una dificultad cuando intentamos ir más allá de lo observable y cuando la mente del mismo individuo se convierte en el objeto de estudio.

Si bien fue Freud quien dio en el siglo XIX el tercer duro golpe a la humanidad al señalar que los seres humanos no somos seres totalmente racionales y que detrás del mundo que se nos revela de forma consciente existe un universo que permanece en penumbras:  el inconsciente, no fue el primero con la intensión de explorar la mente; en Asía, casi veinticinco siglos atrás, los hombres buscaban despertar de la ilusión que tenemos por vida a través de la meditación.

Ambos métodos presentan tanto similitudes, como el interés de brindar paz al individuo, como diferencias significativas, las cuales expondré a continuación:

CONSCIENCIA

La consciencia es de suma importancia tanto para la meditación como para el psicoanálisis, en la primera buscamos mantener por el mayor tiempo posible el nivel más alto de consciencia mientras que el objetivo del segundo es hacer consciente lo inconsciente.

EGO

En la tradición budista se maneja que el Yo y el apego son las principales limitantes para superar el sufrimiento, mientras que el psicoanálisis sostiene que es indispensable para el individuo buscar la satisfacción de las necesidades y mantener a toda costa, a través de los distintos mecanismos de defensa, la integridad del Yo.

SUFRIMIENTO

El budismo nos enseña que vivimos en un estado constante de sufrimiento (dukha) que se origina en el pobre nivel de consciencia con el cual guiamos nuestras vidas; Freud señalaba que la neurosis es el punto medio entre la plena salud mental y las psicosis y que todos nos encontramos en este punto medio.

INTERPRETACIÓN vs CONTEMPLACIÓN, PASADO vs PRESENTE

El analista se encargará de interpretar nuestros síntomas y comportamiento explorando a lo largo de nuestra historia personal, prestando especial interés en nuestros primeros años de vida; en la práctica de la meditación depositamos toda nuestra atención en el momento presente, procurando dejar de lado cualquier juicio que pueda surgir, este modo de contemplación nos permite llegar a una forma más pura de conocimiento.

SUEÑOS

Los sueños juegan un papel importante tanto en el psicoanálisis como en la meditación. Mientras que en el primero son de utilidad para el analista al revelar los más profundos deseos que alberga el inconsciente, en la segunda nos sirven para comprender mejor los diferentes estados de consciencia.

RELACIÓN MENTE-CUERPO

Aunque en la meditación el principal órgano con el que trabajamos es nuestro cerebro y el objetivo de esta es desarrollar diferentes habilidades metacognitivas, no se deja de lado el resto del cuerpo, es importante mantener en equilibrio mente y cuerpo, este último se cuida mediante una sana alimentación (la mayoría de las veces vegetariana) y la práctica de diferentes disciplinas como el yoga. Por otro lado, en el psicoanálisis y la psiquiatría se entiende que diferentes síntomas se expresarán a través de enfermedades psicosomáticas o un trastorno físico como la incapacidad para mover ciertas partes del cuerpo o usar los sentidos de manera normal, como en los casos de conversión histérica, en donde la parálisis y la ceguera eran sumamente frecuentes.

EVOLUCIÓN

Los principios de la psicología dinámica surgen de la biología evolucionista y la mayoría de los síntomas neuróticos y deseos e impulsos, cuando no se entienden como infantiles, se entienden como primitivos, revelando así el constante conflicto existente entre instinto y razón. En cuanto a la tradición budista, se busca comprender el universo de una forma holística, entendiendo a la evolución, desde el surgimiento de las primeras formas de vida como las bacterias hasta la aparición de nuestra especie el homo sapiens sapiens, como la búsqueda de un mayor dominio de la consciencia, somos los ojos mediante los cuales el universo se ve a sí mismo.

Ambos temas me apasionan, y aunque me encanta leer sobre psicoanálisis en la práctica prefiero recurrir a las terapias de tercera generación, en las que la práctica de la meditación desempeña un papel de suma importancia. ¿Y ustedes qué opinan respecto a cada corriente terapéutica?



domingo, 8 de diciembre de 2013

ESTÚPIDOS Y SENSUALES PSICÓPATAS.



Desde hace algunos años la sociedad ha empezado a sentir una especial simpatía hacia algunos personajes ficticios que representan lo peor de la humanidad. Desde el padre de familia común y corriente que recurre a un acto ilegal para ayudar a sus seres queridos, como en el caso de Walter White A.K.A. Heinsenberg, hasta ese personaje que aprovechando su lugar como líder utiliza su poder e influencia para dirigir a las masas con el fin de lograr sus objetivos, como el gobernador de The Walkin Dead; o más sorprendente todavía, y más admirados aún, son esas personalidades totalmente enfermas, psicópatas como The Joker o el doctor Hannibal Lecter que a pesar de todos los asesinatos, la destrucción, el caos y el dolor que provocan (ficticios, claro está) son figuras admiradas con miles de seguidores en las redes sociales que comparten sus palabras e imagen.

Podemos usar varios términos para referirnos a este tipo de personajes así como sociópatas, personalidades antisociales, personalidades psicopáticas, etc., de la misma forma existen diferentes posturas para explicar su comportamiento, algunos más apegados al término de sociópata consideran que existen factores sociales desfavorables que son los que causan el problema, quienes recurren al término psicópata tienden a considerar factores genéticos, biológicos o psicológicos. Y aunque en el DSM-IV-TR se describa este tipo de comportamiento como “Trastorno de la personalidad antisocial” y el CIE-10 lo defina como “Trastorno disocial de la personalidad” y a pesar de que la palabra psicopatía literalmente significa “enfermedad de la mente” (del griego psyche=mente y pathos=enfermedad), no podemos ver a la psicopatía como una enfermedad per se ya que estos individuos no están locos ni desorientados, no padecen alucinaciones (como en la esquizofrenia y otras psicosis) ni presentan algún tipo de sufrimiento mental (como en la depresión o ansiedad).

Algunos estudiosos del tema sostienen que los psicópatas son perfectamente conscientes de sus actos (no existe ningún déficit en cuanto a su raciocinio o cognición), saben a la perfección que están infringiendo reglas sociales y por qué lo hacen. El déficit se encuentra en el campo de las emociones y los afectos, esto provoca que sean capaces de golpear, robar, estafar, lastimar, secuestrar, violar e inclusive asesinar sin tener el más mínimo sentimiento de culpa.

También debemos considerar que los casos más alarmantes, los asesinos seriales, los casos donde asesinan o abusan de miembros de su misma familia, aquellos casos que logran movilizar a la fuerza judicial, no son los más frecuentes. Los psicópatas no siempre recurren a la violencia física, a veces simplemente se aprovechan de sus víctimas para obtener placer, las dejan exhaustas, enfermas, con la billetera vacía o el corazón destrozado y, a pesar de todo, las víctimas, en varias ocasiones, consideran que la principal culpa o responsabilidad es de ellas mismas. Otros casos, y en mi opinión los que más nos deben preocupar, los psicópatas ocupan puestos de alta jerarquía, son líderes, empresarios, políticos capaces de manipular las leyes y a la sociedad para llevar a cabos sus fines maquiavélicos.

Ana Beatriz Barbosa Silva, una psiquiatra brasileña, nos expone en su libro Mentes peligrosas algunas de las características que presentan la mayoría de los psicópatas.

-       Superficialidad y elocuencia: los psicópatas llegan a parecernos personas divertidas y agradables, se muestran encantadoras y muestran habilidades que las hacen más atractivas. Pueden demostrar conocimiento de diversos temas y áreas como filosofía, arte, historia, medicina, psicología, etc., usando términos técnicos que hacen su discurso más creíble.


-       Egocentrismo y megalomanía: tienen una visión narcisista y sobreestimada de su valor e importancia, se consideran el centro del universo y que todo debe girar en torno a ellos, se creen superiores a todos y creen que esa superioridad les da el derecho de regirse por sus propias reglas.


-       Falta de sentimiento de culpa: los psicópatas muestran una total ausencia de culpa, inclusive algunos llegan a ser sinceros en este aspecto, dicen no experimentar ninguna clase de culpa, que no se apenan por el sufrimiento que causaron a los demás y que no ven ninguna razón para preocuparse por ello.


-       Falta de empatía: la empatía es la capacidad de considerar y respetar los sentimientos ajenos, de ponerse en el lugar de otro, esto obviamente un psicópata es incapaz de vivir.


-       Mentiras trampas y manipulación: los psicópatas son los mentirosos más hábiles que existen, mienten de modo frío y calculador, mirando a los ojos a las personas, pueden llegar a engañar hasta a los expertos en comportamiento humano y lenguaje corporal.


-       Pobreza de emociones: los psicópatas muestran una limitada variedad e intensidad en sus sentimientos; son incapaces de sentir amor, compasión o respeto hacia otra persona. Sus emociones son tan superficiales y pobres que podríamos describirlas como protoemociones (respuestas primitivas a las necesidades inmediatas). Algunos psicópatas llegan a confundir el amor con la excitación sexual, la tristeza con frustración y la ira con irritabilidad.


-       Impulsividad: esta se manifiesta en la forma en la que buscan obtener placer, satisfacción o alivio inmediato, no les importa cómo consiguen lo que desean, de cualquier forma no sienten culpa.


-       Autocontrol deficiente: los psicópatas tienden a reaccionar de forma súbita ante las frustraciones y las críticas, ya sea con amenazas, insultos o violencia.


-       Necesidad de excitación: los psicópatas odian lo rutinario, tienen una necesidad de placer y excitación fuera de lo común, esto es lo que los impulsa a delinquir, desafiar la autoridad, tener una promiscuidad sexual, usar drogas, etc.


-       Falta de responsabilidad: para los psicópatas las obligaciones y los compromisos no significan nada y su incapacidad para ser responsables se extiende a todas las áreas de su vida.


-       Problemas conductuales precoces: es más que común la idea de que los asesinos seriales y los psicópatas muestran un comportamiento bastante peculiar en su niñez, la mayoría de las veces tienden a actuar de forma violenta con animales u otros niños.


-       Comportamiento transgresor en el adulto: y el punto anterior se mantiene hasta la etapa adulta, los psicópatas no sólo rompen con las normas sociales, sino que las ven como meros obstáculos.


Actualmente no existe un tratamiento o una intervención que sea útil para provocar un cambio en los psicópatas, de hecho todos los intentos por “curarlos” tienen el efecto contrario ya que los provee de un conocimiento que pueden utilizar para manipular a sus víctimas. Considero que por el momento no tenemos otra opción más que estar prevenidos de este tipo personas, no caer en el “juego de la lástima” al que frecuentemente recurren los psicópatas para conseguir lo que quieren, cuando debamos decidir en quién confiar o a quién ayudar tomemos en consideración la combinación coherente de acciones malvadas o poco éticas con juegos escénicos o actitud de mártir, las personas que reúnan estas características no necesariamente son asesinos seriales o personas violentas, pero estén seguros que nunca querrán compartir su amistad u otro vínculo afectivo, secretos, o confiar bienes, negocios o a sus propios hijos con un psicópata.  

De la misma forma debemos recalcar la importancia de la psicometría en las organizaciones, el psiquiatra canadiense Robert Hare desarrolló un instrumento conocido como psychopaty checklist  (PCL)  también conocida como escala Hare, esta examina detalladamente diversos aspectos de la personalidad psicopática, desde los vinculados a los sentimientos y las relaciones interpersonales hasta los concernientes al estilo de vida de los psicópatas y sus comportamientos transgresores.

¿Y ustedes qué opinan de este tema? ¿Se han topado con algún psicópata?

jueves, 14 de noviembre de 2013

LA DEPRESIÓN, ESE GRAN NEGOCIO DE LA PSIQUIATRÍA.


Antes que nada deseo señalar que el fundamento teórico en el que me baso para escribir este artículo es el trabajo de Aarón T. Beck y la Terapia Cognitiva Standard, de la misma forma aclaro que respeto los distintos métodos de intervención en la psicoterapia y reconozco la importante labor en el área de la salud mental de nuestros colegas médicos y psiquiatras.

La depresión es uno de los trastornos que más atención han comenzado a ganar en los últimos tiempos, diferentes artículos de periódicos y revistas junto con otras investigaciones señalan que aproximadamente el 4% de la población mundial sufre o a sufrido un episodio de depresión y consideran que en los próximos años será una de las principales causas de ausentismo laboral y discapacidad; pero ¿qué tanto sabemos de la depresión para afrontarla de una forma eficaz?

Una de las definiciones más comunes de las depresión (y con esto me refiero, la que es más fácil de encontrar en la súper vía de la información que es el internet, o sea, la de wikipedia) la describen como aquel diagnóstico psiquiátrico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana (anhedonia). Los desórdenes depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad. Esta alteración psiquiátrica, en algunos casos, puede constituir una de las fases del trastorno bipolar.  Esta definición que regularmente también nos es brindada por otros medios de comunicación no especializados como la radio o la televisión puede alarmar seriamente a la población principalmente cuando un miembro de la familia presenta alguna de estas señales. El dolor de ver al ser querido sufrir y la incapacidad de ayudar, junto con el miedo porque esta situación termine en suicidio provocan que se lleguen a intentos por consolar o aliviar el dolor emocional que en ocasiones son infructuosos.

La razón por la que recurro al modelo cognitivo de Beck es debido a que es una de las principales terapias cognitivas en la actualidad. Hay que destacar que es una de las terapias cognitivas más estudiadas y otro rasgo que cabe señalar es el amplísimo rango de aplicación para este tipo de terapia. Fundamentalmente, la terapia cognitiva de Beck se desarrolló para el tratamiento de pacientes con trastornos depresivos y fue ampliando su rango de aplicación al campo de los trastornos de ansiedad y fobias, y más recientemente, se empezó a aplicar al campo de los trastornos de la personalidad.

La pérdida es uno de los conceptos claves en la teoría de Beck, el cual lo tomó de su formación psicoanalítica y en concreto del texto Duelo y melancolía de Sigmund Freud. Para Freud el depresivo melancólico siente la pérdida personal y la humillación por parte de otra persona significativa, pero no puede tolerar sus propios impulsos agresivos por estar herido. Psicológicamente, incorpora al otro en sí mismo, y castiga de forma simbólica al otro por el propio sufrimiento del ego.

Para Beck la aflicción es una reacción a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente. Por su parte, la melancolía se caracteriza, psíquicamente, por un estado de ánimo profundamente doloroso, una cesación de interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de todas las funciones y la disminución del amor propio. Esta última se traduce en reproches y acusaciones que el paciente se hace a sí mismo y puede llegar incluso a una esfera delirante de castigo.

Es importante tomar en cuenta la complejidad del contexto y como las diferentes representaciones y actitudes que se viven entre generaciones dificultan el apoyo que se puede brindar en la familia. Vivimos en una sociedad altamente hedonista en donde el adolescente por su alto nivel de impulsividad, por ese descontrol hormonal, esa personalidad en, apenas, formación y la fuerte dependencia que puede crear con las nuevas relaciones se encuentra más susceptible que nadie.  

La pérdida se manifiesta en la tríada cognitiva. El paciente percibe que ha perdido algo que considera esencial para su felicidad, anticipa resultados negativos para cualquier cosa que haga y se considera a sí mismo como deficiente para lograr metas importantes. Es decir, el tema de la pérdida se manifiesta en términos de la tríada cognitiva. La depresión se considera no como un trastorno del estado de ánimo, sino como consecuencia de un punto de vista negativo, sesgado, sobre el sí mismo, el futuro y el mundo. El depresivo se ve a sí mismo como deficiente o inútil, como inadecuado o sin valor. Lo malo que le ocurre se debe a un defecto en él mismo. Es decir, existe una relación causal entre los defectos que el depresivo percibe en sí mismo, y el juicio resultante sobre su escaso valor personal.

Además, el depresivo interpreta sus experiencias actuales en términos negativos, es decir, le parece que el mundo le exige más de lo que puede dar. Las experiencias se construyen como siendo la evidencia que demuestra su pérdida. Esta evidencia se utiliza como apoyo para su visión sobre el rechazo personal, la deprivación y su mayor dependencia.

Finalmente, cuando el depresivo se plantea el futuro, lo hace presuponiendo una serie de obstáculos, sufrimientos, etc. que cree que van a durar indefinidamente. Nada hay de valor en el futuro, y las anticipaciones que hace el depresivo reflejan esta visión negativa extrema. Para Beck los cambios motivacionales típicos del depresivo, como el escape, la evitación o las ideas suicidas son consecuencia de esa percepción del depresivo sobre lo que puede deparar el futuro.

Ahora, mi propuesta para una intervención eficaz de la depresión es la psicoeducación, para prevenir, brindar talleres en escuelas, hospitales o plazas públicas, al acercar conocimiento más objetivo a la población esta tendrá mejores herramientas para afrontar una situación de este tipo.

En cuanto a la aplicación directa de una intervención en un paciente que ya se encuentra sumergido en este tipo de problemas, considero que es importante una adecuada valoración antes de decidir si el tratamiento será psicoterapéutico o farmacológico, en una ocasión uno de mis familiares que es médico me comentó que todo paciente depresivo debe ser inmediatamente medicado e internado para evitar que atente en contra de su vida, si bien es verdad que en un estado depresivo se aprecian diferentes cambios en los neurotransmisores que tienen que ver con el estado de ánimo e inclusive llega a haber una disminución en algunos núcleos neuronales también es verdad que los antidepresivos llegan a tardar hasta seis meses en actuar, tiempo en el que generalmente puede ocurrir una remisión espontánea ya que son seis meses lo que regularmente tardan las personas en recobrarse de un duro golpe emocional como lo es el duelo.

El tema de la depresión es, sin duda alguna, demasiado rico e interesante como para exponerlo en su totalidad en un solo artículo, espero que este les sea útil para acercarse al tema, interesarse y quizás investigar un poco más.

jueves, 24 de octubre de 2013

LAS PSICÓLOGAS Y LOS PSICÓLOGOS SOMOS:



INFRAVALORADOS: Tenemos una formación multidisciplinaria, tenemos conocimientos que van desde procesos fisiológicos y psicológicos hasta fenómenos sociales y para lo único que nos contratan es para “selección de personal”.
 
SOBREVALORADOS: Ok, esto es algo que frecuentemente ocurre en la mayoría de los grupos por cuestiones de atracción interpersonal e intergrupal. Sin embargo, tener una formación multidisciplinaria no significa saberlo todo ni tener la última palabra en determinada situación, en especial cuando tienen este tipo de ideas.
 Aún así es increíble la cantidad de personas que rechazan o menosprecian la opinión de quienes tienen una formación o ideas diferentes a las suyas.
 
VALORADOS JUSTAMENTE: Después de todos esos años en los que los hombres de ciencia excluyeron cualquier cosa relacionada con la mente de toda disciplina científica ya que el estudio de la psique no cuenta con métodos precisos o rigurosos (aunque en ciertos casos esto llega a ser una racionalización del temor a las enfermedades mentales, que tiene su origen en la demonología), la llegada de la neurología y los diferentes avances en otras disciplinas como la psicología y la psiquiatría han provocado que, desde el siglo pasado, la salud mental empezara a recibir la importancia que se merece.
 
 Hoy en día se pone más atención que nunca al tema de la salud mental, de la misma forma que se han puesto en la mira diferentes fenómenos que han comenzado a ser tema de interés público y es por esta razón que la sociedad tiende a buscar mejores condiciones de vida, ya sea para mejorar su estado de ánimo o para desarrollarse mejor en el ámbito laboral, académico e interpersonal. Sin embargo, en ocasiones se llega a tener una actitud demasiado catastrófica de la situación lo que provoca angustia, discriminación y otras broncas que para nada son cool.