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domingo, 7 de junio de 2015

BATMAN: EN LA MENTE DEL HÉROE





Un héroe o una heroína es un personaje eminente que encarna la quinta esencia de los rasgos claves valorados en su cultura de origen. Comúnmente el héroe posee habilidades sobrehumanas o rasgos de personalidad idealizados que le permiten llevar a cabo hazañas extraordinarias y beneficiosas por las que es reconocido, uno de los ejemplos más clásicos es Hércules, quien no era ni dios ni hombre, pues tenía menos gloria y poder que su padre, aunque más virtudes que cualquier mortal. Encarnaba la fuerza física a la que aspiraban los hombres; los bustos y estatuas clásicas lo representaban con cuerpo grande y atlético, sin embargo su talla era más pequeña que la de sus parientes dioses del Olimpo. Las fuentes históricas revelan un comportamiento propiamente humano, por ejemplo el libertinaje. Pero sus hazañas, y el valor que tuvo al realizarlas, fueron las que le otorgaron tanta veneración.

Un ejemplo más próximo a nuestro contexto es el de Bruce Wayne a.k.a. Batman, quien a pesar de no poseer habilidades extraordinarias como varios de sus compañeros metahumanos de la Liga de la justicia, y que al recurrir únicamente a su destreza física, intelecto superior, habilidades detectivescas y la tecnología que él mismo crea es un superhéroe tan reconocido como Superman.

Pero la complejidad de las historias de Batman, y de cualquier otro superhéroe, va más allá de la lucha contra el crimen, la búsqueda de la justicia y sus habilidades. Empecemos con su historia previa a adoptar el manto del murciélago, antes del mito de Batman. Bruce Wayne nace en el seno de una familia acomodada, Thomas y Martha Wayne eran dos filántropos multimillonarios reconocidos de Ciudad Gótica, entregados completamente al desarrollo y cuidado de su ciudad y de la gente que la habitaba, ellos le heredaron a Bruce el amor por Gótica, una gran urbe que por desgracia se encontraba hundida por la corrupción, la mafia, la violencia y el asesinato; éste último sería la tragedia que cambiaría para siempre el destino de Bruce, y el de toda Ciudad Gótica de paso. Una noche, después de salir del teatro, la familia Wayne es asaltada por un ladrón de poca monta que intentaba robar el collar de perlas de Martha, Thomas al intentar mantener el control es asesinado, seguido por su esposa, todo esto ocurrió teniendo a un joven Bruce Wayne como espectador, marcándolo para siempre. Tiempo después gracias a su círculo de apoyo y un deseo irrefrenable de justicia Bruce logra encontrar sentido en la muerte de sus padres que lo impulsó a luchar contra el crimen y proteger Ciudad Gótica. Un evento tan traumático como este pudo destruir la vida de Bruce, pudo convertirse en un psicópata más de Ciudad Gótica, sin embargo, quizá gracias al sentimiento de amor por su ciudad que le inculcaron sus padres, él logra hallar un sentido que le permite salir avante y superar el miedo, la ira y la tristeza que le dejó su tragedia.

Me parece además sumamente interesante la energía psíquica que este evento pudo generar en Bruce ya que posiblemente fue esta la que sostuvo el entrenamiento y preparación previo a convertirse en vigilante y la que mantiene su objetivo, por las noches protegiendo Ciudad Gótica como Batman; como Bruce Wayne es un filántropo enfocado a ayudar a los desprotegidos creando programas de apoyo y donando grandes sumas de dinero a diversas instituciones, incluido el Asilo Arkham psiquiátrico en el que se encuentran sus más peligrosos enemigos. Sublimación pura me atrevería a decir.

Batman también puede representar la lucha de los instintos frente a la razón, a pesar del dolor que su trauma pudo haberle generado se encuentra renuente a asesinar a cualquier delincuente o a usar armas de fuego, “serán basura, pero inclusive la basura tiene familia”, “Justicia, no venganza”, “debemos demostrar ser mejores que nuestros instintos” y, refiriéndose al Joker, “…sería demasiado fácil, siempre he querido matarlo, no pasa un día en el que no piense en someterlo a todas las torturas con las que ha castigado a otros y luego, eliminarlo… pero si hago eso, si me permito descender a ese lugar, nunca regresare”  son algunas de las ideas con las que Batman expresa y explica su código moral y comportamiento.

Otro aspecto de la vida del hombre murciélago que vale la pena señalar es que parece existir una lucha de egos con sus antagonistas que se ve representada en el dominio de Ciudad Gótica. A pesar de que los índices de criminalidad y violencia eran increíblemente altos antes de Batman y que su llegada representó una disminución del crimen, la aparición de los psicópatas más peligrosos y de las mayores mentes criminales junto la intensificación del caos que suele amenazar a la ciudad ocurrió casi a la par del surgimiento del caballero de la noche, inclusive en algunas historias se responsabiliza a Batman de la existencia de sus villanos.  

De la misma forma, la identidad de Ciudad Gótica suele estar asociada con Batman, y en ocasiones con los criminales. Pareciera también que Ciudad Gótica es la cuna de los peores villanos. Se me ocurre que podríamos hacer una analogía entre este sistema y la estructura de la personalidad propuesta por Freud, en donde Batman representa al Superyó, el crimen el Ello y la ciudad es el Yo que se balancea entre estos dos opuestos. Esto se puede apreciar de la mejor forma en la historia del Regreso del caballero de la noche en la que vemos a una Ciudad Gótica con un Batman retirado a merced de una pandilla de criminales y que el retorno de su justiciero provocó una serie eventos caóticos, el retorno de su más grande némesis y el enfrentamiento con otro superhéroe, y en donde sin duda el mejor legado que dejó y el mayor impacto que tuvo fue a través de la identificación que logró de los jóvenes de la ciudad con el movimiento de Los hijos de Batman.



Los mitos son metáforas sobre acontecimientos sociales, culturales, políticos y económicos, los arquetipos son formas que no tienen contenido propio, que sirven para organizar o canalizar el material psicológico, son fragmentos de la vida misma, son imágenes que están conectadas al individuo viviente por el  puente de las emociones. Batman es una de las mejores representaciones del héroe que tenemos actualmente en la ficción, no estaría nada mal  buscar una sutil identificación con este tipo de personajes, rescatar los mejores valores que la cultura nos ofrece y dar forma a nuestra vida psíquica.  


sábado, 17 de enero de 2015

CREANDO CON LOCURA, LA MARAVILLA DE LA SUBLIMACIÓN

  “…la capacidad de enloquecer es una parte de la naturaleza humana, que se ha preservado en la genética porque los rasgos que la posibilitan también subyacen uno de los baluartes que más valoramos los humanos, la creatividad”
 Nettle


La creatividad es una forma adoptada por las personas para encontrar soluciones simbólicas para las tensiones internas y enfrentar los retos diarios que la vida privada y/o laboral presenta. Pero por qué, a pesar de que los conflictos y el sufrimiento llegan a estar presentes en la vida de todas las personas, ¿no todas desarrollan un interés por la música, las letras o las artes visuales? Una posible explicación a esto, partiendo de la teoría psicoanalítica, es que no presentamos la defensa neurótica adecuada, en este caso, la sublimación.

Se conoce como sublimación el mecanismo por el cual la energía de los impulsos reprimidos se transforma y se dirige hacia metas socialmente útiles. Las necesidades instintivas y los impulsos inaceptables encuentran así una salida y un modo aceptable de expresión. La angustia que surge de la amenaza ejercida por estas necesidades e impulsos, se canaliza hacia modelos socialmente aceptables. En vez de utilizar las tendencias o impulsos primitivos con fines egoístas o prohibidos, la sublimación los transforma y los dirige hacia canales o vocaciones como el arte, la literatura, la religión, la ciencia u otras actividades que promueven el desarrollo cultural y una vida mejor, tanto para el individuo como para el grupo social. Aun así, es raro que el individuo reconozca que aquellas de sus actividades que sirven a su propio bienestar material, mental y cultural y al de sus semejantes, obtienen su energía de impulsos que originalmente se desarrollaron con fines biológicos y egoístas

En su obra Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci Sigmund Freud explica y señala la sublimación como el mecanismo neurótico mediante el cual Leonardo dirigía gran parte de su energía libidinal hacia el deseo de conocer y crear:

“Cuando en el cuadro característico de una persona hallamos un instinto exageradamente desarrollado y dominando a todos los demás, como en Leonardo el ansia de saber, explicamos esta particularidad por una especial disposición individual, cuya condicionalidad, probablemente orgánica, nos es desconocida…  La observación de la vida cotidiana de los hombres nos muestra que en su mayoría consiguen derivar hacia su actividad profesional una parte muy considerable de sus fuerzas instintivas sexuales. El instinto sexual es particularmente apropiado para suministrar estas aportaciones, pues resulta susceptible de sublimación; esto es, puede sustituir un fin próximo por otros desprovistos de todo carácter sexual y eventualmente más valiosos.”

De la misma forma, otros investigadores revelan el vínculo existente entre psicopatología y arte. Martindale examinó la vida de 21 poetas Ingleses eminentes (nacidos entre 1670 y 1809) y 21 poetas Franceses (nacidos entre 1770 y 1909) encontrando una gran incidencia de psicopatología (por ejemplo “ataques de nervios” suicidio o alcoholismo) y que uno de cada siete poetas fueron hospitalizados en psiquiátricos y sufrieron de síntomas severos y recurrentes tales como delirios y alucinaciones. Buscando altos puntajes de manía, psicosis y hospitalizaciones en una muestra de artistas encontró que eran tres veces más altas las tasas de intento de suicidio, trastornos del estado de ánimo y abuso de drogas cuando los comparó con personas en otras profesiones (tales como empresarios, científicos y burócratas).

Juda encontró en una muestra de 5000 individuos (artistas, científicos y otros) “anormalidades psiquiátricas” en 50% de los poetas, y en 38% de los músicos, seguidos por el 20% de los pintores, 18% de los escultores y 17% de los arquitectos.

Y qué decir de todos los artistas que nos resultan contemporáneos en los que tanto el talento como las adicciones están presentes en sus vidas, tan sólo piensen en el famoso Club de los 27.

En la ficción podemos encontrar varios ejemplos de personajes que encuentran en el arte una salida para expresar libremente sus tendencias neuróticas, en la popular serie de los años “2000” Malcolm in the middle podemos apreciar esto a la perfección en Dewey, el hermano menor, a quien durante las tres primeras temporadas podemos apreciarlo como un niño, más que fantasioso, desapegado de la realidad y que cambia notablemente a partir de la cuarta temporada en la que despierta su interés por el piano para posteriormente convertirse en un prodigio de la música.

García Bernabé considera que partiendo de la idea de que la creatividad es un mecanismo compartido, y utilizado por los artistas y los pacientes por igual, podríamos entonces lanzar la hipótesis de que las diferencias encontradas son producto de mecanismos cerebrales compensatorios desarrollados a partir de la práctica artística, y que dos personas con la misma vulnerabilidad genética pueden tener un mejor pronóstico a partir de la incursión y la práctica en las artes.

La flexibilidad es una de las características que más vinculan la creatividad y la psicopatología y que características como la culpa, el miedo y la ansiedad pueden llegar a bloquear el acto creativo, volviéndolo rígido y estereotipado.

La locura no es sólo una disfunción mental sino un estado de hiperfunción de ciertas características mentales. Tomando en cuenta esto, es hora de dejar de ver a la enfermedad mental como una discapacidad, y como terapeutas ampliar las opciones de nuestros pacientes con el fin de que puedan encaminar su energía psíquica hacia nuevas metas.