domingo, 28 de junio de 2015

INTENSA-MENTE: DEPRESIÓN INFANTIL Y EL SENTIDO DE LA TRISTEZA (alerta SPOILERS)


La personalidad podría definirse como la suma de todos los sentimientos, pensamientos y rasgos que hacen de la persona un ser único. Hay quienes llegan a imaginar al auténtico Yo como una persona en miniatura, un homúnculo, dentro de nosotros que define nuestro comportamiento y motivaciones, la primera vez que vi el tráiler de esta producción de pixar recordé esta misma idea, solo que en lugar de sólo un homúnculo eran cinco los que se turnaban para elegir la respuesta más adecuada para Riley.

También imaginé que a Skinner quizá le resultaría un tanto absurda esta cinta, ya que él se encontraba fervientemente en contra de la idea de un homúnculo interior cuyas motivaciones, independientemente del ambiente en el que se encontraba el organismo, definían la conducta. Y es que el conductismo plantea una especie de selección natural para el comportamiento en donde, al igual que en el caso de la evolución en el que las especies conservan y desarrollan las características que les son más funcionales, el organismo aprende y exacerba las conductas que le son reforzadas.

Por otro lado, las emociones son la razón de nuestro deseo de sobrevivir y de nuestra inspiración, representan la plataforma premotora que impulsa o que frena la mayoría de nuestras acciones. Tomando esto en cuenta podemos entender porque en determinadas situaciones cada emoción tomaba el mando en el cuartel general, podemos entender porque Desagrado tomaba el mando ante la amenaza de que Riley fuese envenenada, Temor para mantenerla a salvo, Furia ante situaciones que parecieran injustas, Alegría para mantener a Riley feliz y también podemos entender el porqué Tristeza parecía estar relegada.

Sin embargo, la toma de decisiones para definir qué emoción dirigiría la conducta de Riley parecía demasiado caótica, cada emoción buscaba el control y actuaba según sus propias motivaciones, Tristeza constantemente deseaba tocar los recuerdos más felices, cambiando radicalmente la actitud que Riley tenía hacia ellos ya que parecía llenarlos con su esencia. Y precisamente, al cambiar la función de uno de los pensamientos centrales es cuando comienzan las dificultades para Riley.

Quien ya conoce la historia ya sabe cómo es que Alegría y Tristeza se pierden en los confines de la mente, dejando únicamente a Desagrado, Temor y Furia en el cuartel general para dirigir el comportamiento de Riley. Creo que esta película puede ser una excelente metáfora para describir la depresión infantil.

La muerte de un familiar, la pérdida de trabajo e incluso mudarse de ciudad, como en el caso de la historia de Riley, pueden acarrear desdicha, pesar y preocupación, en este caso la depresión se denomina reactiva porque se debe a causas externas. Las depresiones reactivas son bastante comunes y, hasta cierto punto, saludables porque ayudan a asimilar el sufrimiento.

Sin embargo, en el caso de la depresión infantil, la tristeza es un sentimiento bastante complejo que en ocasiones los niños y las niñas no saben procesar por lo que suele ser expresado en forma de miedo o irritabilidad, ahí la razón por la que Tristeza también se perdiera junto con Alegría.

Riley había dejado su ciudad, sus amigos, sus pasatiempos, el contexto en el que Alegría podía estar a cargo del cuartel general había quedado atrás, por lo que los pensamientos centrales al estar en ausencia del ambiente en el que se habían creado tenían una función diferente, quizá la melancolía provocada por la pérdida era la que impulsaba a tristeza a tocarlos y cambiarlos.

Y ya que Tristeza parecía no tener claramente utilidad alguna para el bienestar de Riley, a esta no le era permitido tocar el  mando de control o siquiera las esferas de pensamiento; la poca o nula producción de conductas asociado a la tristeza que se observa en los estados depresivos parecería contraproducente para la supervivencia de un organismo, entonces ¿para qué nos sirve esta emoción?

Alegría pudo contemplar la utilidad de su compañera al darse cuenta de la impermanencia y la mutabilidad de los mismos pensamientos, y hasta contemplar de una manera más amplia la complejidad del contexto en el que se formaron sus recuerdos pudo notar la sutil pero importantísima función de Tristeza.

La prosodia es una forma más generalizada de comportamiento motor, una gesticulación externa de un estado interno, la expresión externa de una abstracción que emana del interior y que significa algo para otro animal. Entre nosotros, sonreír, reír, fruncir el ceño, alzar las cejas son formas de prosodia, pues significan un estado interno momentáneo que otra persona interpreta y comprende. La prosodia que Tristeza producía servía para que Riley emitiera justo a tiempo una llamada de apoyo hacia su familia y amigos. Y es que los seres humanos somos seres sociales, y la comunicación y los vínculos que esta nos ayuda a formar son de suma importancia para el desarrollo y supervivencia, tanto del organismo como de la especie.

El cerebro es el órgano más complejo y flexible que nuestra especie posee, su importancia es incalculable y sus funciones podrían parecer infinitas; su lado subjetivo e inmaterial, la mente y sus procesos parecieran más complejos aún. Un primer paso para desarrollar una forma adecuada de gestionar nuestra vida emocional es aceptar plenamente cada una de nuestras emociones, así es como renovamos el mando de control y permitimos que Alegría, Tristeza, Desagrado, Temor y Furia operen en conjunto.

Finalmente creo que a Skinner le hubiese gustado esta cinta, ya que a pesar de que presentan la idea del homúnculo el papel que juega el ambiente no se deja de lado y no es difícil entender e imaginar las contingencias que, a fin de cuentas, eran las que definían el comportamiento de Riley.  




domingo, 7 de junio de 2015

BATMAN: EN LA MENTE DEL HÉROE





Un héroe o una heroína es un personaje eminente que encarna la quinta esencia de los rasgos claves valorados en su cultura de origen. Comúnmente el héroe posee habilidades sobrehumanas o rasgos de personalidad idealizados que le permiten llevar a cabo hazañas extraordinarias y beneficiosas por las que es reconocido, uno de los ejemplos más clásicos es Hércules, quien no era ni dios ni hombre, pues tenía menos gloria y poder que su padre, aunque más virtudes que cualquier mortal. Encarnaba la fuerza física a la que aspiraban los hombres; los bustos y estatuas clásicas lo representaban con cuerpo grande y atlético, sin embargo su talla era más pequeña que la de sus parientes dioses del Olimpo. Las fuentes históricas revelan un comportamiento propiamente humano, por ejemplo el libertinaje. Pero sus hazañas, y el valor que tuvo al realizarlas, fueron las que le otorgaron tanta veneración.

Un ejemplo más próximo a nuestro contexto es el de Bruce Wayne a.k.a. Batman, quien a pesar de no poseer habilidades extraordinarias como varios de sus compañeros metahumanos de la Liga de la justicia, y que al recurrir únicamente a su destreza física, intelecto superior, habilidades detectivescas y la tecnología que él mismo crea es un superhéroe tan reconocido como Superman.

Pero la complejidad de las historias de Batman, y de cualquier otro superhéroe, va más allá de la lucha contra el crimen, la búsqueda de la justicia y sus habilidades. Empecemos con su historia previa a adoptar el manto del murciélago, antes del mito de Batman. Bruce Wayne nace en el seno de una familia acomodada, Thomas y Martha Wayne eran dos filántropos multimillonarios reconocidos de Ciudad Gótica, entregados completamente al desarrollo y cuidado de su ciudad y de la gente que la habitaba, ellos le heredaron a Bruce el amor por Gótica, una gran urbe que por desgracia se encontraba hundida por la corrupción, la mafia, la violencia y el asesinato; éste último sería la tragedia que cambiaría para siempre el destino de Bruce, y el de toda Ciudad Gótica de paso. Una noche, después de salir del teatro, la familia Wayne es asaltada por un ladrón de poca monta que intentaba robar el collar de perlas de Martha, Thomas al intentar mantener el control es asesinado, seguido por su esposa, todo esto ocurrió teniendo a un joven Bruce Wayne como espectador, marcándolo para siempre. Tiempo después gracias a su círculo de apoyo y un deseo irrefrenable de justicia Bruce logra encontrar sentido en la muerte de sus padres que lo impulsó a luchar contra el crimen y proteger Ciudad Gótica. Un evento tan traumático como este pudo destruir la vida de Bruce, pudo convertirse en un psicópata más de Ciudad Gótica, sin embargo, quizá gracias al sentimiento de amor por su ciudad que le inculcaron sus padres, él logra hallar un sentido que le permite salir avante y superar el miedo, la ira y la tristeza que le dejó su tragedia.

Me parece además sumamente interesante la energía psíquica que este evento pudo generar en Bruce ya que posiblemente fue esta la que sostuvo el entrenamiento y preparación previo a convertirse en vigilante y la que mantiene su objetivo, por las noches protegiendo Ciudad Gótica como Batman; como Bruce Wayne es un filántropo enfocado a ayudar a los desprotegidos creando programas de apoyo y donando grandes sumas de dinero a diversas instituciones, incluido el Asilo Arkham psiquiátrico en el que se encuentran sus más peligrosos enemigos. Sublimación pura me atrevería a decir.

Batman también puede representar la lucha de los instintos frente a la razón, a pesar del dolor que su trauma pudo haberle generado se encuentra renuente a asesinar a cualquier delincuente o a usar armas de fuego, “serán basura, pero inclusive la basura tiene familia”, “Justicia, no venganza”, “debemos demostrar ser mejores que nuestros instintos” y, refiriéndose al Joker, “…sería demasiado fácil, siempre he querido matarlo, no pasa un día en el que no piense en someterlo a todas las torturas con las que ha castigado a otros y luego, eliminarlo… pero si hago eso, si me permito descender a ese lugar, nunca regresare”  son algunas de las ideas con las que Batman expresa y explica su código moral y comportamiento.

Otro aspecto de la vida del hombre murciélago que vale la pena señalar es que parece existir una lucha de egos con sus antagonistas que se ve representada en el dominio de Ciudad Gótica. A pesar de que los índices de criminalidad y violencia eran increíblemente altos antes de Batman y que su llegada representó una disminución del crimen, la aparición de los psicópatas más peligrosos y de las mayores mentes criminales junto la intensificación del caos que suele amenazar a la ciudad ocurrió casi a la par del surgimiento del caballero de la noche, inclusive en algunas historias se responsabiliza a Batman de la existencia de sus villanos.  

De la misma forma, la identidad de Ciudad Gótica suele estar asociada con Batman, y en ocasiones con los criminales. Pareciera también que Ciudad Gótica es la cuna de los peores villanos. Se me ocurre que podríamos hacer una analogía entre este sistema y la estructura de la personalidad propuesta por Freud, en donde Batman representa al Superyó, el crimen el Ello y la ciudad es el Yo que se balancea entre estos dos opuestos. Esto se puede apreciar de la mejor forma en la historia del Regreso del caballero de la noche en la que vemos a una Ciudad Gótica con un Batman retirado a merced de una pandilla de criminales y que el retorno de su justiciero provocó una serie eventos caóticos, el retorno de su más grande némesis y el enfrentamiento con otro superhéroe, y en donde sin duda el mejor legado que dejó y el mayor impacto que tuvo fue a través de la identificación que logró de los jóvenes de la ciudad con el movimiento de Los hijos de Batman.



Los mitos son metáforas sobre acontecimientos sociales, culturales, políticos y económicos, los arquetipos son formas que no tienen contenido propio, que sirven para organizar o canalizar el material psicológico, son fragmentos de la vida misma, son imágenes que están conectadas al individuo viviente por el  puente de las emociones. Batman es una de las mejores representaciones del héroe que tenemos actualmente en la ficción, no estaría nada mal  buscar una sutil identificación con este tipo de personajes, rescatar los mejores valores que la cultura nos ofrece y dar forma a nuestra vida psíquica.  


miércoles, 15 de abril de 2015

LEONARDO DA VINCI



Con toda seguridad podría afirmar que todo mundo siente un interés especial por la trascendencia, ya sea que este haga que se mueva hacia ella o sólo se quede en la fantasía, cualquiera desearía ser importante en su época y en la posteridad, y mejor aun si al conseguir esto se aporta algo en pro del avance de la humanidad, ya sea en el ámbito de la ciencia o el arte.

Pocas personas han logrado esto, y menos aún han alcanzado representar el símbolo de genio universal como lo hizo Leonardo Da Vinci. Si bien este genio del renacimiento es mundialmente reconocido por sus pinturas y su contribución al arte antes que por su capacidad inventiva como ingeniero de guerra o su curiosidad que lo llevó a realizar disecciones sobre cadáveres en esta ocasión deseo exponer algunos de sus conocimientos en el área de la psicología.

En primer lugar deberíamos recordar y reconocer su trabajo como científico, la importancia que le prestaba a la experimentación se veía constantemente expresada en sus ideas

Pero vanas y llenas de errores me parecen aquellas ciencias que no nacen de la experiencia, madre de toda certidumbre, ni terminan en una noción experimental; es decir, tales que ni su origen ni su medio, ni su fin pasan por ninguno de los cinco sentidos.
Si dudamos de las cosas que pasan por los cinco sentidos, cuánto más debemos dudar de las cosas rebeldes a esos sentidos, como la esencia de Dios, la del alma y otras cuestiones similares, sobre las cuales siempre se discute y disiente. Y sucede en verdad que, donde falta el razonamiento, se le suple con palabrerío, cosa que no ocurre cuando se trata de cosas ciertas. Sucede pues, que donde hay ruidosas discusiones no hay verdadera ciencia, porque la verdad tiene un solo término, el cual una vez hallado y hecho público, el litigio queda destruido para siempre y, si resurge es porque sólo hay ciencia mentirosa y confusa y no certidumbre nata.
Estas reglas (del método experimental) te permitirán distinguir lo verdadero de lo falso. Ellas inducen a los hombres tan sólo a prometerse cosas posibles y moderadas. Ellas te librarán del velo de la ignorancia, la cual, impidiéndote comprobar el efecto que buscas, sería para ti causa de desesperación y melancolía
Ideas que se vieron reflejadas en su trabajo como anatomista.

Y tú que juzgas preferible ver hacer la anatomía a observar tales dibujos tendrías razón si fuera posible contemplar todas las cosas que en ellos aparecen, reunidas en una sola figura; en la cual, a pesar de todo su ingenio, apenas llegarías a tener visualmente la noción de unas pocas venas (arterias); mientras que yo, para lograr un verdadero y pleno conocimiento de dichas cosas, he disecado más de diez mil cuerpos humanos, destruyendo todas las otras partes, reduciendo a pequeñísimas partículas toda la carne que rodeaba las venas, y evitando derrames de sangre, salvo la que, en cantidad inapreciable, salía de la venas capilares. Como un solo cuerpo no dura el tiempo necesario, tenía que proceder sucesivamente sobre tantos cuantos se precisaban para completar el conocimiento, y repitiendo la operación dos veces para comprobar las diferencias.
Leonardo da Vinci dibujó por primera vez los aspectos ignotos del cerebro humano y, rompiendo con el concepto ventricular de sus predecesores (teoría sostenida por teólogos y escolásticos en la cual se creía que las funciones mentales estaban localizadas en los ventrículos cerebrales, los cuales eran tres, en los que residían la percepción, el razonamiento junto con la imaginación, y la memoria), situó el alma, así como el punto de llegada de las impresiones recibidas por los sentidos en la base del cerebro.

Podemos leer algunos de sus aforismos con los que pretende expresar esta idea:

El alma parece residir en la inteligencia, y esta en el lugar donde concurren todos los sentidos, el cual se llama común sentido o cerebro. El alma no está toda en el cuerpo, como muchos han creído, sino toda ella en el cerebro, porque si estuviera desparramado en todas partes, o toda en cada parte, los instrumentos de los sentidos no necesitarían concurrir a un solo lugar; antes bien bastaría que el ojo llenará el orificio de la sensación sobre su propia superficie, sin tener que mandar por la vía de los nervios ópticos, hasta el cerebro, la representación de las cosas vistas; pues el alma, por las razones dichas podría sentirlas en la superficie del ojo.

De un modo semejante, al sentido del oído bastaría la voz que resuena en las concavidades porosas del hueso pétreo, que se halla en el oído, sin que fuera necesario que recorriera el camino hasta el cerebro.

El sentido del olfato se ve también necesariamente obligado a concurrir al cerebro. Las sensaciones del tacto pasan por los nervios al cerebro, y estos nervios de derraman en infinitas ramificaciones hasta la piel que circunda los nervios del cuerpo y las vísceras.

Los nervios transmiten también la sensación y la voluntad a los músculos, los cuales obedecen actualizando su obediencia en contracciones y tumefacciones. Los nervios se internan, a través de los músculos, hasta los extremos de los dedos, y llevan finalmente al cerebro la sensación táctil.

Como podemos imaginar la genialidad de Leonardo no se limitaba únicamente al arte o la ciencia, su pensamiento estaba en otro nivel, Mario Lucertini expresaba que nunca ha habido otro hombre nacido en el mundo que supiera tanto como Leonardo, no tanto en pintura, escultura y arquitectura, sino en filosofía posiblemente llegó a esta conclusión con ideas que salían de la mente del maestro italiano como las siguientes:

Si queréis saber cómo habita el alma en el cuerpo, os bastará observar cómo usa el cuerpo de su cotidiana habitación: si esta es desordenada y confusa, desordenado y confuso será el cuerpo poseído por el alma.
Los ambiciosos que no se contentan con el beneficio de la vida y la belleza del mundo, tienen por castigo el no comprender la vida y el quedar insensibles a la utilidad y belleza del mundo.
El hombre es víctima de una soberana demencia que le hace sufrir siempre, en la esperanza de no sufrir más; y la vida le escapa mientras espera gozar de los bienes que ha adquirido al precio de grandes esfuerzos.
Es imposible amar u odiar algo, sin empezar por conocerlo.
La lujuria es causa de la generación. La gula mantiene la vida. El miedo o el temor la prolongan. El dolor es la salvación del organismo.
La paciencia obra contra las injurias como los vestidos contra el frío. Si multiplicas los abrigos según la intensidad del frío, éste no podrá perjudicarte. Así, frente a las injurias, redobla la paciencia, y estas no podrán alcanzarte.
El placer y el dolor pueden representarse aparejados, porque jamás están separados uno del otro: vueltos de espaldas porque son contrarios uno del otro, y colocados sobre un mismo cuerpo, pues tienen el mismo fundamento, desde que el placer está en el esfuerzo contra el desagrado, y este último se halla en el fondo de los placeres.
La parte tiende a reunirse con su todo para huir de su imperfección. El alma desea permanecer unida al cuerpo, porque, sin los instrumentos orgánicos del mismo, no puede obrar ni sentir.
Adquiere en tu juventud de qué compensar el perjuicio de la vejez. Si comprendes que la vejez tiene por sustento la sabiduría, te esforzarás en tus jóvenes años para que en los últimos, no carezcas de alimento.
Como un día bien empleado procura un dulce sueño, así una vida bien utilizada conduce a una dulce muerte.






martes, 24 de marzo de 2015

¿QUÉ ES EL NARCISISMO?

Freud describe el término narcisismo, retomando a P. Nácke, como aquella conducta por la cual un individuo da a su cuerpo propio un trato parecido al que daría al cuerpo de un objeto sexual; vale decir, lo mira con complacencia sexual, lo acaricia, lo mima, hasta que gracias a estos manejos alcanza la satisfacción plena. En este cuadro, cabalmente desarrollado, el narcisismo cobra el significado de una perversión que ha absorbido toda la vida sexual de la persona.

Poseemos una cantidad fija de energía que puede ser usada tomando como objeto a uno mismo o a los demás. El poder de esta energía que se vuelca a uno mismo es reconocido por el principio “ama a los demás como a ti mismo”. Todos somos en diversos grados narcisistas y este narcisismo aumenta cuando nos sentimos amenazados en nuestros valores vitales y en nuestras posesiones. En las etapas críticas del ciclo vital – la adolescencia, el climaterio y el inicio de la senectud – hay una tendencia hacia el incremento del narcisismo.

Sin embargo, hay un tipo de narcisismo que se presenta en todas las personas de la misma forma, me refiero al narcisismo primario. Erich Fromm explica que la única realidad de la que puede tener experiencia el infante es su propio cuerpo y sus necesidades, necesidades fisiológicas y necesidades de calor y afecto. El mundo exterior sólo existe como el alimento y el calor necesarios para la satisfacción de sus propias necesidades pero no como algo o alguien realista y objetivamente reconocido. En el desarrollo normal, esta forma de narcisismo es superada lentamente por una consciencia creciente de la realidad exterior y por el correspondiente sentimiento, cada vez más acentuado, del “yo” como diferente del “tú”. Este cambio ocurre primero en el plano de la percepción sensorial, cuando las personas y las cosas son percibidas como entidades diferentes y específicas, percepción que es la base de la posibilidad del lenguaje: nombrar las cosas presupone reconocerlas como entidades individuales e independientes. Se necesita mucho más tiempo para que la fase narcisista sea superada emocionalmente, hasta la edad de siete u ocho años para el infante las otras personas existen sobre todo como medios para satisfacer sus necesidades. Son intercambiables en la medida en que desempeñan la función de satisfacer esas necesidades, y es sólo hasta los ocho o nueve años que las otras personas son percibidas de tal suerte, que el niño puede empezar a amar, es decir, a sentir que  las necesidades de otra persona son tan importantes como las suyas propias.

El narcisismo primario es un fenómeno normal, conforme con el desarrollo normal, fisiológico y mental, del niño. Pero también existe narcisismo en etapas posteriores de la vida (narcisismo secundario), si el niño en crecimiento no desarrolla la capacidad de amar, o si la pierde. El narcisismo es la esencia de todas las enfermedades psíquicas graves. Para las personas narcisistamente afectadas, no hay más que una realidad, la de sus propios sentimientos pensamientos y necesidades. El mundo exterior no es percibido como objetivamente existente, es decir, como existente en sus propias condiciones, circunstancias y necesidades. La forma más extremada de narcisismo se encuentra en todas las formas de locura. La persona perturbada ha perdido el contacto con el mundo, se ha recogido dentro de sí misma, no puede percibir la realidad física ni humana tal como es, sino únicamente tal como la forman y  determinan sus propios procesos interiores. No reacciona al mundo exterior, y si reacciona no lo hace de acuerdo con su realidad (del mundo), sino de acuerdo con sus propios procesos intelectuales y afectivos. El narcisismo es el polo opuesto de la objetividad, la razón y el amor.

El narcisismo es una tendencia humana a eliminar selectivamente de nuestras percepciones aquello que es contrario a nuestros deseos e intereses, así como a sobrevalorar lo que es nuestro: nuestras capacidades, ideas y posiciones. Esta sobrevaloración de lo propio conduce a una impercepción de los deseos e intereses de los demás. Es claro que esta disposición de carácter interfiere en cualquier relación humana, pero sus consecuencias son particularmente ostensibles en la relación del terapeuta con el paciente.

Freud señalaba que los pacientes parafrénicos muestran dos rasgos fundamentales de carácter: el delirio de grandeza y el extrañamiento de su interés respecto del mundo exterior (personas y cosas). Esta última alteración los hace inmunes al psicoanálisis, los vuelve incurables sus empeños. Ahora bien, el extrañamiento del parafrénico respecto del mundo exterior reclama una caracterización más precisa. También el histérico y el neurótico obsesivo han resignado (hasta donde los afecta su enfermedad) el vínculo con la realidad. Pero el análisis muestra que aunque en modo alguno han cancelado el vínculo erótico con personas y cosas, aún lo conservan en la fantasía; vale decir: han sustituido los objetos reales por objetos imaginarios de su recuerdo o los han mezclado con estos, por un lado; y por el otro, han renunciado a emprender las acciones motrices que les permitirían conseguir sus fines en esos objetos. A este estado de la libido debería aplicarse con exclusividad la expresión que Jung usa indiscriminadamente: introversión de la libido. Un fuerte egoísmo preserva de enfermar, pero al final uno tiene que empezar a amar para no caer enfermo, y por fuerza enfermará si a consecuencia de una frustración no puede amar.

La fantasía juega un papel importante en el proceso mediante el cual se alcanza la madurez. Ramón de la Fuente distinguía entre dos clases de fantasías: las narcisistas, que consisten en la anticipación de lo que es deseado, y las creativas, las cuales radican en la anticipación de lo que es posible. Esta distinción es importante ya que en un caso se anticipa y se pone a prueba la acción y en el otro se prescinde de la acción, sustituyendo la realidad por imaginación.

Vale la pena retomar la relación que Freud hace entre el “yo ideal” y el narcisismo. Ya que sobre este yo ideal recae ahora el amor de sí mismo de que en la infancia gozó el yo real. El narcisismo aparece desplazado a este nuevo yo ideal que, como el infantil, se encuentra en posesión de todas las perfecciones valiosas. Aquí, como siempre ocurre en el ámbito de la libido, el hombre se ha mostrado incapaz de renunciar a la satisfacción de que gozó una vez. No quiere privarse de la perfección narcisista de su infancia, y si no pudo mantenerla por estorbárselo las admoniciones que recibió en la época de su desarrollo y por el despertar de su juicio propio, procura recobrarla en la nueva forma del ideal del yo. Lo que él proyecta frente a sí como su ideal es el sustituto del narcisismo perdido de su infancia, en la que él fue su propio ideal.

Jesse Gault propone seis razones por las cuales los casos de trastornos de la personalidad están aumentando, particularmente el trastorno narcisista:

1.    Inestabilidad en la primera infancia.
2.    Disminución del tejido social.
3.    Pérdida de modelos de conducta.
4.    El individualismo como valor máximo de la sociedad.
5.    El egoísmo que se considera sano y un valor primordial (la persona como centro del mundo).
6.    Mayor apertura a la queja como estilo de comunicación. Una generación de quejosos que han perdido la idea de esforzarse y que creen merecerlo todo.

El hecho de que el fracaso total en el intento de relacionarse uno con el mundo sea la locura pone en relieve otro hecho: que la condición para cualquier otro tipo de vida equilibrada es alguna forma de relación con el mundo. Pero entre la diversas formas de relación, sólo la productiva, el amor, llena la condición de permitir a uno conservar su libertad e integridad mientras se siente, al mismo tiempo unido con el prójimo.

La superación del narcisismo y su reemplazo por el realismo, el altruismo, el amor y la solidaridad, indicadores de la madurez, son procesos graduales. Aunque hay que reconocer que las diferencias individuales son notables, en las personas más sanas ocurre con el tiempo una disminución de la importancia de las inclinaciones personales y un aumento de los sentimientos en los que se toma en cuenta a los demás. A una persona madura le resulta intolerable buscar la felicidad a expensas de otros.

La incapacidad para ver y sentir fuera de uno mismo hace prácticamente imposible la adaptación en el mundo real, la terapia individual puede disminuir los síntomas del trastorno narcisista y la empatía con el terapeuta puede ayudar a que se forme un equipo que trabaje para concientizar los problemas y buscar posible soluciones.



jueves, 12 de febrero de 2015

EL AMOR COMO CUALIDAD

A pesar de que podemos considerar el amor como un sentimiento universal, presente prácticamente en cualquier cultura sobre la faz de la tierra, son innumerables las diferentes representaciones que podemos encontrar del amor, de la misma forma son varios los senderos que nos llevan a su comprensión.

Podemos tomar en cuenta a Platón, por ejemplo, quien considera al amor como “el esfuerzo por restaurar la unidad originaria de la naturaleza humana. De ahí que el amor recíproco sea innato en el hombre y que intente retornar a la antigua naturaleza y hacer de dos uno y curar así la debilidad humana… Y cuando al fin la parte amante… encuentra a su autentica otra mitad, entonces se sienten conmovidos ambos por una maravillosa amistad, confianza y amor y no quieren, para decirlo brevemente, separarse uno del otro ni un solo instante. Cada uno de ellos está poseído por el deseo de hacer de dos uno, unido y fundido con su amante”.

 También podríamos ver al enamoramiento como una reacción química, que en una primera instancia nuestra feniletilamina orquesta la secreción de diferentes sustancias como la dopamina o la norepinefrina lo que produce un efecto de euforia y la pérdida de este estado genera un gran desasosiego. Y en una segunda etapa se segregan endorfinas y encefalinas las cuales producen en las parejas estables sentimientos de seguridad, paz y calma. Y que ante la muerte o separación de uno de los amantes llegan las depresiones, angustias e incluso paranoia. Los síntomas no difieren mucho del síndrome de abstinencia en los casos de drogadicción.

Para comprenderlo desde el punto de vista psicológico podemos citar a Erich Fromm, autor de uno de los textos más leídos sobre el tema:

“El amor del hombre es una fuerza activa que atraviesan los muros que separan al hombre de sus semejantes y que le reúnen con los otros. El amor le hace posible superar el sentimiento de soledad y de separación, pero le permite también seguir fiel a sí mismo y conservar su integridad y su manera de ser. En el amor se realiza la paradoja de que dos se hagan uno y no obstante seguir siendo dos”
Y ya que resulta imposible separar la sexualidad del amor tomemos en cuenta la opinión del padre del psicoanálisis, para Freud la sexualidad en su forma sensual más tosca era el origen de los afectos psíquicos más sutiles, especialmente del amor, la ternura y la simpatía. Los sentimientos amorosos  fueron definidos incluso como una “sexualidad inhibida en su fin”; de acuerdo con la doctrina freudiana los sentimientos de simpatía procedían de una satisfacción sexual obstaculizada en su realización directa; la sublimación del placer sexual haría posible, mediante una misteriosa alquimia, crear el metal noble de la auténtica simpatía a partir de la innoble estofa de los deseos sexuales primitivos.

Podemos contemplar en estas posturas provenientes de tres diferentes campos del conocimiento que el amor guía a cada ser humano a la búsqueda de la unión con otro ser, sin embargo, la experiencia del enamoramiento suele ser diferente de persona en persona. Y de la misma forma existen diferentes tipos de amor, Erich Fromm mencionaba cuatro tipos de amor, dependiendo del objeto al cual iba dirigido este sentimiento, el amor erótico, el amor fraternal, el amor a sí mismo y el amor a Dios; el psicólogo estadounidense Robert Stemberg habló de siete diferentes vínculos los cuales dependían de la presencia o ausencia de estos tres elementos: Intimidad, el vínculo que hace que nos sintamos cercanos o en confianza con otras personas; Pasión, el deseo sexual o romántico hacia otra persona; y compromiso, el deber moral de mantenernos unidos a otra persona. 



Aunque exista una universalidad del sentimiento del amor y este tenga una base biológica debemos reconocer que la educación y la ilustración sexual ejercen un enorme influjo sobre la configuración posterior de la vida erótica. Por lo tanto, a pesar de que podamos contemplar al amor como un instinto, no son los instintos los que definen la personalidad, sino que es la personalidad la que determina la naturaleza y la forma de manifestarse del instinto.

Y así como la cultura y los estilos de crianza (sobre los cuales pueden leer aquí, aquí y aquí) influyen en la manera en la que concebimos el amor también influyen en el desarrollo de nuestra personalidad. Por lo que en todos los fracasos  y perversiones sexuales se encuentra siempre el tipo solitario, aislado, angustiado y narcisista, que no encontró en la infancia el acceso al corazón de otros seres. El sentimiento social pobremente desarrollado impone a su vez formas deficitarias  de vida amorosa, porque la vinculación auténtica y responsable a un Tú es presentida como una amenaza para el Yo angustiado y hostil. Es por ello que las tendencias sexuales sólo pueden satisfacerse en el ámbito de las relaciones sociales: la sexualidad es un problema de convivencia específico. Y no se puede resolver en la medida que se sea capaz de ligarse a otra persona; donde falta esta capacidad de contacto y cooperación, el impulso sexual tropieza con un límite infranqueable al que tendrá que adaptarse y amoldarse.

El tema del amor es realmente vasto e interesante y me resulta un tanto complicado exponer todos sus aspectos en un solo artículo, en otra ocasión volveremos a tocar el tema; por el momento, sigamos desarrollando y tomando conciencia de esta cualidad.


sábado, 17 de enero de 2015

CREANDO CON LOCURA, LA MARAVILLA DE LA SUBLIMACIÓN

  “…la capacidad de enloquecer es una parte de la naturaleza humana, que se ha preservado en la genética porque los rasgos que la posibilitan también subyacen uno de los baluartes que más valoramos los humanos, la creatividad”
 Nettle


La creatividad es una forma adoptada por las personas para encontrar soluciones simbólicas para las tensiones internas y enfrentar los retos diarios que la vida privada y/o laboral presenta. Pero por qué, a pesar de que los conflictos y el sufrimiento llegan a estar presentes en la vida de todas las personas, ¿no todas desarrollan un interés por la música, las letras o las artes visuales? Una posible explicación a esto, partiendo de la teoría psicoanalítica, es que no presentamos la defensa neurótica adecuada, en este caso, la sublimación.

Se conoce como sublimación el mecanismo por el cual la energía de los impulsos reprimidos se transforma y se dirige hacia metas socialmente útiles. Las necesidades instintivas y los impulsos inaceptables encuentran así una salida y un modo aceptable de expresión. La angustia que surge de la amenaza ejercida por estas necesidades e impulsos, se canaliza hacia modelos socialmente aceptables. En vez de utilizar las tendencias o impulsos primitivos con fines egoístas o prohibidos, la sublimación los transforma y los dirige hacia canales o vocaciones como el arte, la literatura, la religión, la ciencia u otras actividades que promueven el desarrollo cultural y una vida mejor, tanto para el individuo como para el grupo social. Aun así, es raro que el individuo reconozca que aquellas de sus actividades que sirven a su propio bienestar material, mental y cultural y al de sus semejantes, obtienen su energía de impulsos que originalmente se desarrollaron con fines biológicos y egoístas

En su obra Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci Sigmund Freud explica y señala la sublimación como el mecanismo neurótico mediante el cual Leonardo dirigía gran parte de su energía libidinal hacia el deseo de conocer y crear:

“Cuando en el cuadro característico de una persona hallamos un instinto exageradamente desarrollado y dominando a todos los demás, como en Leonardo el ansia de saber, explicamos esta particularidad por una especial disposición individual, cuya condicionalidad, probablemente orgánica, nos es desconocida…  La observación de la vida cotidiana de los hombres nos muestra que en su mayoría consiguen derivar hacia su actividad profesional una parte muy considerable de sus fuerzas instintivas sexuales. El instinto sexual es particularmente apropiado para suministrar estas aportaciones, pues resulta susceptible de sublimación; esto es, puede sustituir un fin próximo por otros desprovistos de todo carácter sexual y eventualmente más valiosos.”

De la misma forma, otros investigadores revelan el vínculo existente entre psicopatología y arte. Martindale examinó la vida de 21 poetas Ingleses eminentes (nacidos entre 1670 y 1809) y 21 poetas Franceses (nacidos entre 1770 y 1909) encontrando una gran incidencia de psicopatología (por ejemplo “ataques de nervios” suicidio o alcoholismo) y que uno de cada siete poetas fueron hospitalizados en psiquiátricos y sufrieron de síntomas severos y recurrentes tales como delirios y alucinaciones. Buscando altos puntajes de manía, psicosis y hospitalizaciones en una muestra de artistas encontró que eran tres veces más altas las tasas de intento de suicidio, trastornos del estado de ánimo y abuso de drogas cuando los comparó con personas en otras profesiones (tales como empresarios, científicos y burócratas).

Juda encontró en una muestra de 5000 individuos (artistas, científicos y otros) “anormalidades psiquiátricas” en 50% de los poetas, y en 38% de los músicos, seguidos por el 20% de los pintores, 18% de los escultores y 17% de los arquitectos.

Y qué decir de todos los artistas que nos resultan contemporáneos en los que tanto el talento como las adicciones están presentes en sus vidas, tan sólo piensen en el famoso Club de los 27.

En la ficción podemos encontrar varios ejemplos de personajes que encuentran en el arte una salida para expresar libremente sus tendencias neuróticas, en la popular serie de los años “2000” Malcolm in the middle podemos apreciar esto a la perfección en Dewey, el hermano menor, a quien durante las tres primeras temporadas podemos apreciarlo como un niño, más que fantasioso, desapegado de la realidad y que cambia notablemente a partir de la cuarta temporada en la que despierta su interés por el piano para posteriormente convertirse en un prodigio de la música.

García Bernabé considera que partiendo de la idea de que la creatividad es un mecanismo compartido, y utilizado por los artistas y los pacientes por igual, podríamos entonces lanzar la hipótesis de que las diferencias encontradas son producto de mecanismos cerebrales compensatorios desarrollados a partir de la práctica artística, y que dos personas con la misma vulnerabilidad genética pueden tener un mejor pronóstico a partir de la incursión y la práctica en las artes.

La flexibilidad es una de las características que más vinculan la creatividad y la psicopatología y que características como la culpa, el miedo y la ansiedad pueden llegar a bloquear el acto creativo, volviéndolo rígido y estereotipado.

La locura no es sólo una disfunción mental sino un estado de hiperfunción de ciertas características mentales. Tomando en cuenta esto, es hora de dejar de ver a la enfermedad mental como una discapacidad, y como terapeutas ampliar las opciones de nuestros pacientes con el fin de que puedan encaminar su energía psíquica hacia nuevas metas.

miércoles, 14 de enero de 2015

PSICOANÁLISIS VS MEDITACIÓN

Nuestro cerebro nos brinda una capacidad de comprensión asombrosa. Gracias a este órgano hemos logrado conocer, representar, explicar e inclusive manipular nuestro entorno. Sin embargo, surge una dificultad cuando intentamos ir más allá de lo observable y cuando la mente del mismo individuo se convierte en el objeto de estudio.

Si bien fue Freud quien dio en el siglo XIX el tercer duro golpe a la humanidad al señalar que los seres humanos no somos seres totalmente racionales y que detrás del mundo que se nos revela de forma consciente existe un universo que permanece en penumbras:  el inconsciente, no fue el primero con la intensión de explorar la mente; en Asía, casi veinticinco siglos atrás, los hombres buscaban despertar de la ilusión que tenemos por vida a través de la meditación.

Ambos métodos presentan tanto similitudes, como el interés de brindar paz al individuo, como diferencias significativas, las cuales expondré a continuación:

CONSCIENCIA

La consciencia es de suma importancia tanto para la meditación como para el psicoanálisis, en la primera buscamos mantener por el mayor tiempo posible el nivel más alto de consciencia mientras que el objetivo del segundo es hacer consciente lo inconsciente.

EGO

En la tradición budista se maneja que el Yo y el apego son las principales limitantes para superar el sufrimiento, mientras que el psicoanálisis sostiene que es indispensable para el individuo buscar la satisfacción de las necesidades y mantener a toda costa, a través de los distintos mecanismos de defensa, la integridad del Yo.

SUFRIMIENTO

El budismo nos enseña que vivimos en un estado constante de sufrimiento (dukha) que se origina en el pobre nivel de consciencia con el cual guiamos nuestras vidas; Freud señalaba que la neurosis es el punto medio entre la plena salud mental y las psicosis y que todos nos encontramos en este punto medio.

INTERPRETACIÓN vs CONTEMPLACIÓN, PASADO vs PRESENTE

El analista se encargará de interpretar nuestros síntomas y comportamiento explorando a lo largo de nuestra historia personal, prestando especial interés en nuestros primeros años de vida; en la práctica de la meditación depositamos toda nuestra atención en el momento presente, procurando dejar de lado cualquier juicio que pueda surgir, este modo de contemplación nos permite llegar a una forma más pura de conocimiento.

SUEÑOS

Los sueños juegan un papel importante tanto en el psicoanálisis como en la meditación. Mientras que en el primero son de utilidad para el analista al revelar los más profundos deseos que alberga el inconsciente, en la segunda nos sirven para comprender mejor los diferentes estados de consciencia.

RELACIÓN MENTE-CUERPO

Aunque en la meditación el principal órgano con el que trabajamos es nuestro cerebro y el objetivo de esta es desarrollar diferentes habilidades metacognitivas, no se deja de lado el resto del cuerpo, es importante mantener en equilibrio mente y cuerpo, este último se cuida mediante una sana alimentación (la mayoría de las veces vegetariana) y la práctica de diferentes disciplinas como el yoga. Por otro lado, en el psicoanálisis y la psiquiatría se entiende que diferentes síntomas se expresarán a través de enfermedades psicosomáticas o un trastorno físico como la incapacidad para mover ciertas partes del cuerpo o usar los sentidos de manera normal, como en los casos de conversión histérica, en donde la parálisis y la ceguera eran sumamente frecuentes.

EVOLUCIÓN

Los principios de la psicología dinámica surgen de la biología evolucionista y la mayoría de los síntomas neuróticos y deseos e impulsos, cuando no se entienden como infantiles, se entienden como primitivos, revelando así el constante conflicto existente entre instinto y razón. En cuanto a la tradición budista, se busca comprender el universo de una forma holística, entendiendo a la evolución, desde el surgimiento de las primeras formas de vida como las bacterias hasta la aparición de nuestra especie el homo sapiens sapiens, como la búsqueda de un mayor dominio de la consciencia, somos los ojos mediante los cuales el universo se ve a sí mismo.

Ambos temas me apasionan, y aunque me encanta leer sobre psicoanálisis en la práctica prefiero recurrir a las terapias de tercera generación, en las que la práctica de la meditación desempeña un papel de suma importancia. ¿Y ustedes qué opinan respecto a cada corriente terapéutica?