sábado, 17 de enero de 2015

CREANDO CON LOCURA, LA MARAVILLA DE LA SUBLIMACIÓN

  “…la capacidad de enloquecer es una parte de la naturaleza humana, que se ha preservado en la genética porque los rasgos que la posibilitan también subyacen uno de los baluartes que más valoramos los humanos, la creatividad”
 Nettle


La creatividad es una forma adoptada por las personas para encontrar soluciones simbólicas para las tensiones internas y enfrentar los retos diarios que la vida privada y/o laboral presenta. Pero por qué, a pesar de que los conflictos y el sufrimiento llegan a estar presentes en la vida de todas las personas, ¿no todas desarrollan un interés por la música, las letras o las artes visuales? Una posible explicación a esto, partiendo de la teoría psicoanalítica, es que no presentamos la defensa neurótica adecuada, en este caso, la sublimación.

Se conoce como sublimación el mecanismo por el cual la energía de los impulsos reprimidos se transforma y se dirige hacia metas socialmente útiles. Las necesidades instintivas y los impulsos inaceptables encuentran así una salida y un modo aceptable de expresión. La angustia que surge de la amenaza ejercida por estas necesidades e impulsos, se canaliza hacia modelos socialmente aceptables. En vez de utilizar las tendencias o impulsos primitivos con fines egoístas o prohibidos, la sublimación los transforma y los dirige hacia canales o vocaciones como el arte, la literatura, la religión, la ciencia u otras actividades que promueven el desarrollo cultural y una vida mejor, tanto para el individuo como para el grupo social. Aun así, es raro que el individuo reconozca que aquellas de sus actividades que sirven a su propio bienestar material, mental y cultural y al de sus semejantes, obtienen su energía de impulsos que originalmente se desarrollaron con fines biológicos y egoístas

En su obra Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci Sigmund Freud explica y señala la sublimación como el mecanismo neurótico mediante el cual Leonardo dirigía gran parte de su energía libidinal hacia el deseo de conocer y crear:

“Cuando en el cuadro característico de una persona hallamos un instinto exageradamente desarrollado y dominando a todos los demás, como en Leonardo el ansia de saber, explicamos esta particularidad por una especial disposición individual, cuya condicionalidad, probablemente orgánica, nos es desconocida…  La observación de la vida cotidiana de los hombres nos muestra que en su mayoría consiguen derivar hacia su actividad profesional una parte muy considerable de sus fuerzas instintivas sexuales. El instinto sexual es particularmente apropiado para suministrar estas aportaciones, pues resulta susceptible de sublimación; esto es, puede sustituir un fin próximo por otros desprovistos de todo carácter sexual y eventualmente más valiosos.”

De la misma forma, otros investigadores revelan el vínculo existente entre psicopatología y arte. Martindale examinó la vida de 21 poetas Ingleses eminentes (nacidos entre 1670 y 1809) y 21 poetas Franceses (nacidos entre 1770 y 1909) encontrando una gran incidencia de psicopatología (por ejemplo “ataques de nervios” suicidio o alcoholismo) y que uno de cada siete poetas fueron hospitalizados en psiquiátricos y sufrieron de síntomas severos y recurrentes tales como delirios y alucinaciones. Buscando altos puntajes de manía, psicosis y hospitalizaciones en una muestra de artistas encontró que eran tres veces más altas las tasas de intento de suicidio, trastornos del estado de ánimo y abuso de drogas cuando los comparó con personas en otras profesiones (tales como empresarios, científicos y burócratas).

Juda encontró en una muestra de 5000 individuos (artistas, científicos y otros) “anormalidades psiquiátricas” en 50% de los poetas, y en 38% de los músicos, seguidos por el 20% de los pintores, 18% de los escultores y 17% de los arquitectos.

Y qué decir de todos los artistas que nos resultan contemporáneos en los que tanto el talento como las adicciones están presentes en sus vidas, tan sólo piensen en el famoso Club de los 27.

En la ficción podemos encontrar varios ejemplos de personajes que encuentran en el arte una salida para expresar libremente sus tendencias neuróticas, en la popular serie de los años “2000” Malcolm in the middle podemos apreciar esto a la perfección en Dewey, el hermano menor, a quien durante las tres primeras temporadas podemos apreciarlo como un niño, más que fantasioso, desapegado de la realidad y que cambia notablemente a partir de la cuarta temporada en la que despierta su interés por el piano para posteriormente convertirse en un prodigio de la música.

García Bernabé considera que partiendo de la idea de que la creatividad es un mecanismo compartido, y utilizado por los artistas y los pacientes por igual, podríamos entonces lanzar la hipótesis de que las diferencias encontradas son producto de mecanismos cerebrales compensatorios desarrollados a partir de la práctica artística, y que dos personas con la misma vulnerabilidad genética pueden tener un mejor pronóstico a partir de la incursión y la práctica en las artes.

La flexibilidad es una de las características que más vinculan la creatividad y la psicopatología y que características como la culpa, el miedo y la ansiedad pueden llegar a bloquear el acto creativo, volviéndolo rígido y estereotipado.

La locura no es sólo una disfunción mental sino un estado de hiperfunción de ciertas características mentales. Tomando en cuenta esto, es hora de dejar de ver a la enfermedad mental como una discapacidad, y como terapeutas ampliar las opciones de nuestros pacientes con el fin de que puedan encaminar su energía psíquica hacia nuevas metas.

miércoles, 14 de enero de 2015

PSICOANÁLISIS VS MEDITACIÓN

Nuestro cerebro nos brinda una capacidad de comprensión asombrosa. Gracias a este órgano hemos logrado conocer, representar, explicar e inclusive manipular nuestro entorno. Sin embargo, surge una dificultad cuando intentamos ir más allá de lo observable y cuando la mente del mismo individuo se convierte en el objeto de estudio.

Si bien fue Freud quien dio en el siglo XIX el tercer duro golpe a la humanidad al señalar que los seres humanos no somos seres totalmente racionales y que detrás del mundo que se nos revela de forma consciente existe un universo que permanece en penumbras:  el inconsciente, no fue el primero con la intensión de explorar la mente; en Asía, casi veinticinco siglos atrás, los hombres buscaban despertar de la ilusión que tenemos por vida a través de la meditación.

Ambos métodos presentan tanto similitudes, como el interés de brindar paz al individuo, como diferencias significativas, las cuales expondré a continuación:

CONSCIENCIA

La consciencia es de suma importancia tanto para la meditación como para el psicoanálisis, en la primera buscamos mantener por el mayor tiempo posible el nivel más alto de consciencia mientras que el objetivo del segundo es hacer consciente lo inconsciente.

EGO

En la tradición budista se maneja que el Yo y el apego son las principales limitantes para superar el sufrimiento, mientras que el psicoanálisis sostiene que es indispensable para el individuo buscar la satisfacción de las necesidades y mantener a toda costa, a través de los distintos mecanismos de defensa, la integridad del Yo.

SUFRIMIENTO

El budismo nos enseña que vivimos en un estado constante de sufrimiento (dukha) que se origina en el pobre nivel de consciencia con el cual guiamos nuestras vidas; Freud señalaba que la neurosis es el punto medio entre la plena salud mental y las psicosis y que todos nos encontramos en este punto medio.

INTERPRETACIÓN vs CONTEMPLACIÓN, PASADO vs PRESENTE

El analista se encargará de interpretar nuestros síntomas y comportamiento explorando a lo largo de nuestra historia personal, prestando especial interés en nuestros primeros años de vida; en la práctica de la meditación depositamos toda nuestra atención en el momento presente, procurando dejar de lado cualquier juicio que pueda surgir, este modo de contemplación nos permite llegar a una forma más pura de conocimiento.

SUEÑOS

Los sueños juegan un papel importante tanto en el psicoanálisis como en la meditación. Mientras que en el primero son de utilidad para el analista al revelar los más profundos deseos que alberga el inconsciente, en la segunda nos sirven para comprender mejor los diferentes estados de consciencia.

RELACIÓN MENTE-CUERPO

Aunque en la meditación el principal órgano con el que trabajamos es nuestro cerebro y el objetivo de esta es desarrollar diferentes habilidades metacognitivas, no se deja de lado el resto del cuerpo, es importante mantener en equilibrio mente y cuerpo, este último se cuida mediante una sana alimentación (la mayoría de las veces vegetariana) y la práctica de diferentes disciplinas como el yoga. Por otro lado, en el psicoanálisis y la psiquiatría se entiende que diferentes síntomas se expresarán a través de enfermedades psicosomáticas o un trastorno físico como la incapacidad para mover ciertas partes del cuerpo o usar los sentidos de manera normal, como en los casos de conversión histérica, en donde la parálisis y la ceguera eran sumamente frecuentes.

EVOLUCIÓN

Los principios de la psicología dinámica surgen de la biología evolucionista y la mayoría de los síntomas neuróticos y deseos e impulsos, cuando no se entienden como infantiles, se entienden como primitivos, revelando así el constante conflicto existente entre instinto y razón. En cuanto a la tradición budista, se busca comprender el universo de una forma holística, entendiendo a la evolución, desde el surgimiento de las primeras formas de vida como las bacterias hasta la aparición de nuestra especie el homo sapiens sapiens, como la búsqueda de un mayor dominio de la consciencia, somos los ojos mediante los cuales el universo se ve a sí mismo.

Ambos temas me apasionan, y aunque me encanta leer sobre psicoanálisis en la práctica prefiero recurrir a las terapias de tercera generación, en las que la práctica de la meditación desempeña un papel de suma importancia. ¿Y ustedes qué opinan respecto a cada corriente terapéutica?



viernes, 1 de agosto de 2014

LA NEUROCIENCIA DETRÁS DE LA MEDITACIÓN


Durante casi 50 años, la comunidad científica ha mostrado interés por lo que ocurre con las personas con la práctica de la meditación desde los efectos clínicos hasta la fenomenología y la neurobiología.

El principal interés que tiene la ciencia sobre la meditación es conocer y entender a detalle los sistemas neuronales que se utilizan para alcanzar los estados de meditación y también para determinar los efectos que la práctica regular tiene en la función y estructura cerebral. Sin embargo, el principal desafío al que se enfrenta la investigación es la misma complejidad de los estados de meditación. Generalmente, cuando se estudia el cerebro se recurre a tareas sencillas, repetitivas y fáciles de monitorear, como por ejemplo, el tiempo de reacción ante un estímulo o las zonas del cerebro que activan determinada emoción y tal actividad; en cambio, con la meditación encontramos que puede ser muy compleja y variable de un momento a otro. En un momento una persona puede estar totalmente concentrada en su respiración y de repente evocar algún recuerdo, puede ser consciente de la distracción y regresar al foco de atención que es la respiración y de nuevo evocar otro recuerdo que despierte alguna emoción, ya sea agradable o desagradable.

Hasta el momento, gracias al avance y el desarrollo de las nuevas tecnologías que nos permiten conocer y visualizar el funcionamiento del cerebro hemos hecho de nuestro conocimiento que al meditar ocurre una activación de la corteza prefrontal dorsolateral, esta zona está asociada con las funciones ejecutivas, la toma de decisiones y la atención.

Otras investigaciones han encontrado que la meditación lleva a una mayor activación de la corteza cingulada, en particular en la subdivisión anterior. Se sabe que la subdivisión anterior de la corteza cingulada desempeña un papel fundamental en la integración de la atención, la motivación y el control motor. También se ha demostrado que al subdividir esta misma zona en un área dorsal y una superior, la primera se activa más con tareas cognitivas mientras que la superior con tareas que presentan una carga emotiva.

Otros hallazgos han demostrado que la corteza insular o ínsula también se activa con la meditación. La ínsula se asocia con la interocepción, o suma de sentimientos viscerales e instintivos que se experimentan en un momento dado, y también se ha implicado como la principal región de cerebro implicada en el procesamiento de sensaciones físicas pasajeras. La mayor activación de esta zona durante la meditación podría reflejarla cuidadosa atención que el practicante de la meditación presta por el aumento y descenso de las sensaciones internas. La ínsula también está asociada con diferentes trastornos, como la esquizofrenia y la depresión.

Electroencefalografías revelan que pacientes que sufren de ansiedad y depresión muestran una mayor actividad en el hemisferio derecho cuando descansan tranquilamente, mientras que sujetos que no presentan ningún trastorno muestran más actividad en el hemisferio izquierdo. En un estudio realizado por Richard Davidson se demostró que después de un entrenamiento en mindfulness de 8 semanas, se encontró un cambio hacia la izquierda en el nivel de activación, este cambio persistió por 3 meses después del estudio.  

Son varios los beneficios que brinda la práctica de la meditación, desde un mejor y mayor manejo del proceso de atención hasta aumentar el nivel de inteligencia, esto sin mencionar las mejoras en nuestra vida diaria al desarrollar una mayor consciencia de nosotros mismos, regulando mejor nuestras respuestas emocionales y dejando de lado esos estados de apego y aversión para permitirnos disfrutar de la vida de una forma más plena.

Y usted que está leyendo esto ¿Qué espera para empezar a meditar?

jueves, 17 de abril de 2014

JESUCRISTO ¿EL MÁS GRANDE HIPNOTERAPEUTA DE TODOS LOS TIEMPOS?


Jesús de Nazaret es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más importantes de todos los tiempos, basta mencionar que su nacimiento representa un cambio en la cronología del tiempo, nuestra era nació junto con él.

Y, a pesar que no me guío con la fe cristiana y trato de llevar mi vida de la forma más objetiva que puedo, sin que creencias que no hallo lógicas o naturales y supersticiones intervengan en mis decisiones, considero que muchas más cosas podemos y debemos reconocerle al ya conocido por muchas personas como el hijo de Dios, su llegada e ideas cambiaron de forma radical los valores existentes en la tradición judía, reemplazo la imagen del Dios celoso y vengativo por la de un Dios amoroso y justo, sus metáforas y parábolas cambiaron la forma de pensar de las multitudes, y sus milagros –el tema central de este artículo- captaron la atención de su pueblo.

Antes que nada, para analizar la veracidad de los milagros que realizó Jesucristo debemos considerar y comprender el contexto histórico en el que vivió, poco se sabe (o al menos yo desconozco totalmente, debo admitirlo) si existía un método que usará la observación y la experimentación para entender los diversos fenómenos existentes en la naturaleza que usaran los judíos como en el caso de los griegos, por lo que no existe un registro fiable que explique de forma concisa sus métodos curativos (en particular deseo enfocarme en estos milagros). También debemos considerar que muchas de sus anécdotas se narran a modo de metáforas, por lo que tampoco es adecuado tomar de forma literal todo lo que leemos en la biblia. Les expongo un par de milagros que Douglas N. Morgan ha analizado y tomado como ejemplo que podemos encontrar en su libro EL AMOR: Platón, la biblia y Freud. Tenemos el milagro del hombre ciego que no podía recuperar el uso de sus ojos mediante proceder humano alguno, y Jesús mostró un poder sobrehumano al devolvérselo. El hombre necesitaba ver, y el don de la vista que le hizo Jesús era, aun en términos simplemente humanos, un gran don. Vemos por medio del milagro algo más importante: el modo en que nosotros mismos podemos reponernos de nuestra ceguera espiritual a través de la fe.

También la hija de Jairus estaba real y verdaderamente muerta, ningún hombre común podría haberle devuelto la vida, pero Jesús lo hizo. El don de la vida era un don de amor. Y nosotros que estamos muertos en nuestros corazones y nuestras mentes por habernos alejado de la verdad, nos enteramos por medio de esa historia que podemos por la fe vernos devueltos a la vida eterna.  

Por otro lado, y es aquí donde encuentro varias razones para considerar como reales varios milagros que realizó Jesucristo, en particular los que se refieren a curaciones, es que actualmente podemos entender la naturaleza y la verdadera causa los síntomas que mostraban los enfermos. Sabemos que anteriormente a las personas que consideraban estaban poseídas por demonios bien pudieron sufrir epilepsia o esquizofrenia, que los casos de parálisis o ceguera también podemos encontrarlos en pacientes que sufren de histeria o Shell shock (psiconeurosis de guerra) y que para las otras curaciones, como las de los leprosos, recordemos que Jesús utilizaba diversos bálsamos y aceites que bien pudieron haber sido útiles para infecciones y otras enfermedades. Y lo más importante de todo, no debemos olvidar el papel de la fe, que en terapia podría tener un papel similar a lo que Mesmer llamó rapport.
Como ya he mencionado, no existe un registro adecuado en el se explique paso por paso el método que realizaba Jesucristo para curar a los enfermos, sólo lo que encontramos narrado en los proverbios, así por ejemplo en Lucas 5:17-26 podemos leer:
"Un día mientras Jesús enseñaba estaban sentados ahí algunos fariseos y doctores de la ley que había venido de todos los pueblos de Galilea, de la región de Judea y Jerusalén. Y el poder del señor lo impulsaba a sanar enfermos. En esto, aparecieron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y buscaban cómo presentárselo a Jesús; pero como no veían la manera de hacerlo a causa del gentío, subieron a la azotea los descolgaron en la camilla a través del tejado y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Viendo la fe que tenía Jesús dijo:
- Hombre, tus pecados quedan perdonados.
Los maestros de la ley y los fariseos empezaron a pensar: <<¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?>>
Pero Jesús, dándose cuenta de lo que pensaban, les dijo:
-¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados han sido perdonados, o decir: Levántate y camina? Pues ahora sabrán que el hijo de Dios tiene en la tierra el poder para perdonar los pecados.
Entonces se dirigió al paralítico y le dijo:
-Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
Él se levanto inmediatamente en presencia de todos, tomó la camilla en que lo llevaban y se fue a su casa, alabando a Dios. Todos quedaron maravillados y alababan a Dios, llenos de temor, diciendo.
-Hoy hemos visto cosas extraordinarias."

Quizás podrán pensar "son sólo palabras" pero la forma en la que Jesús obraba no es tan distinta a como lo hacía el legendario Milton H. Erickson, considerado uno de los mejores hipnoterapeutas. 




Al hablar de hipnosis podemos entenderla como el procedimiento capaz de sugerir o inducir cambios en las percepciones, sensaciones, sentimientos, pensamientos y/o acciones en un individuo. Estos cambios pueden ser inducidos por otra persona, el hipnotizador, o autoinducidos. La hipnosis actuaría sobre la motivación y las expectativas de las personas lo cual puede ser utilizado como complemento de tratamientos psicoterapéuticos. Posiblemente Jesucristo se adelantó cientos de años y descubrió y desarrolló esta capacidad, y la llevó a  un nivel colectivo.

Si quieren saber mi opinión de Jesucristo, más que considerarlo el hijo de Dios considero que es uno de los más grandes genios que han pisado nuestro planeta, quizá al nivel de Leonardo Da Vinci (o quizá Leonardo estaba al nivel de Jesucristo), su persona ha sido la inspiración de innumerables artista e inclusive es el ejemplo perfecto del superhombre de Nietzsche. Más que negarnos a sus enseñanzas debemos analizarlas y aprender lo mejor de ellas; y aunque también está presente el hecho de todos los abusos que ha realizado la iglesia católica (como institución, debemos tener esto muy claro) considero que es un tema para tratar en otra ocasión.
Otros artículos relacionados que pueden leer son:

martes, 1 de abril de 2014

LO QUE APRENDÍ DE BETTY ALICE ERICKSON


Como ya se los había comentado en otro artículo, en Noviembre del 2011 tuve la oportunidad de asistir al tercer congreso internacional de psicología en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en donde varias personalidades que se dedican a la práctica, docencia o investigación en el tema de la psicología nos brindaron un poco de su conocimiento, entre ellas se encontraba una de las figuras más destacadas en el mundo de la hipnosis, me refiero a Betty Alice Erickson.

Para presentarla brevemente, deben saber que su padre es el legendario hipnoterapeuta Milton H. Erickson, y que durante muchos años, a través de su formación, sirvió como su sujeto de demostraciones hipnóticas. De su padre aprendió el arte de la hipnosis, y ha continuado enseñando el trabajo y los métodos Ericksonianos en hipnosis y psicoterapia en E.U.A., México, Sudamérica y Europa.   

Recientemente encontré las notas que tomé de los talleres a los que asistí con las cuales trataré de escribir un breve pero enriquecedor artículo.

Con Betty Alice Erickson comprendí que…

La autoestima se construye a partir de nuestros logros y triunfos, y que debemos aprender a ver estos últimos. Que el aprendizaje real siempre es posible y que está lleno de esperanza.

Que existen dos tipos de miedo, el real y el que viene de la mente; también resalto la importancia de conocer la diferencia entre ellos, ya que ambos parecen reales. Mencionó que el miedo más grande es esa idea de “yo no soy lo suficientemente bueno”, que ésta requiere sanación, que se encuentra encubierta y viene de la niñez.

Que hay dos cosas importantes que debemos recordar: confiar en nuestros instintos y objetivizar las expectativas.

Que cuando las opciones se han expandido ya no es necesaria la terapia. Que existen tres puntos importantes que todo terapeuta debe tomar en cuenta para el trato con sus clientes:

-       Conocer su mundo.

-       Conectar con ellos.

-       Utilizar su lenguaje.

En cuanto al trance Betty Alice nos menciona que el tono de la voz puede llegar a ser, incluso, más importante que las mismas palabras. Que durante el trance conversacional nos conectamos y que la escucha es a otro nivel.

Que a veces el dolor de un accidente - o de nuestros errores- duele más que cualquier castigo.

Que todo el mundo quiere ser amado de diferentes formas, en diferentes épocas de su vida, y que la gente es sencilla pero profunda.

Sin duda alguna el trabajo de Betty Alice Erickson, junto con el de otros, ha sido de suma importancia para mantener y seguir haciendo crecer el legado que dejó su padre. Y ustedes ¿qué opinan de la hipnosis?

martes, 18 de marzo de 2014

EQUIS SOMOS CHAVOS: UNA EXPLICACIÓN DEL POR QUÉ DE LOS CONFLICTOS INTERGENERACIONALES


¿Cuántas madres y padres de familia se encontraran sufriendo por la "rebeldía" de sus hijos adolescentes?, ¿cuántos adolescentes se sentirán incomprendidos por sus padres?, ¿cuántas familias habrá en conflicto por la diferencia de valores y actitudes que existe entre generaciones? Sin duda alguna son escenarios sumamente comunes, pero ¿a qué se debe todo esto?

Para empezar debemos comprender que una generación es un conjunto de individuos que han sido socializados de la misma forma como resultado de la exposición común de los sucesos de un periodo particular de la historia (Klecka, 1971), dicho de otra forma es el grupo de personas que nacieron y crecieron durante casi el mismo periodo de tiempo; este hecho implica que los miembros de una generación tendrán entre sí un cierto sentido de identidad y que las reacciones a sucesos sociales e intelectuales serán similares.

Y aunque las generaciones se superponen, las personas podemos definir nuestra propia generación en términos de una etapa en la vida “aquellos que fuimos adolescentes o estudiamos la preparatoria o la universidad durante la primer década del 2000”, “aquellos que crecimos durante el gobierno de determinado presidente”, etc.

Por otro lado, es muy frecuente escuchar a modo de queja que “estas nuevas generaciones están realmente pérdidas” por parte de los adultos o que “parece que a los viejos ya se les olvidó que también fueron chavos” de parte de los jóvenes, sin embargo, la verdadera razón del conflicto no se encuentra en que las nuevas generaciones tienen cada vez un menor sentido de la moral o que las más antiguas ignoran por completo su paso por la adolescencia, la verdadera razón del conflicto se encuentra en la forma en la que cada generación interpreta a la otra. Por una parte los adultos juzgan a los adolescentes a partir de la forma que han experimentado la cultura o como la hayan hipotetizado al usar como punto de referencia una cultura anterior, pero los criterios utilizados no son los del adolescente, y el adulto se siente justificado al adoptar el papel de juez que aprueba o desaprueba a alguien como bueno, malo o aceptable al usar sus propios criterios.

Tanto adolescentes y adultos debemos comprender que la cultura no es estática; cambia y evoluciona, y estos cambios pueden ser inmensos de una generación a otra. Cuando los cambios son lentos y se mantiene una cierta estabilidad le resulta más fácil a una generación enfrentarse a la siguiente; pero cuando los cambios son repentinos, el vacío entre ellas se agranda y la comunicación, si no se rompe por completo, se vuelve cada vez más difícil. Posiblemente ya se habrán dado cuenta que inclusive los miembros de las generaciones más modernas llegamos a tener problemas para entender los cambios que van surgiendo en nuestra propia generación, sin mencionar las diferencias intergeneracionales existentes.

Otra fuente de conflicto podría ser el cumplimiento exitoso de las tareas del desarrollo, como la autodefinición, los jóvenes al buscar su propia identidad llegan a hallarse en contra de los mayores con la idea de afirmarse a sí mismos como individuos. Otro punto importante para los conflictos intergeneracionales es la comunicación, la generación más joven, preocupada por la individuación, el cambio y el surgimiento, teme que la influencia de la generación media inhiba su desarrollo, no importa si las intensiones de los adultos son las mejores, la poca o nula comunicación no les permitirá verlas de esa forma.

Así como ya lo habíamos visto en los artículos dedicados a la teoría del apego, las privaciones ambientales y emocionales en el desarrollo, así como las deficiencias en la comunicación dentro de la familia, pueden ser la causa del conflicto. En otras ocasiones simplemente se debe a una falta de intereses comunes entre adolescentes y adultos.

El ser humano, siendo un ser social, tiene un comportamiento sumamente complejo y, a excepción de algunos individuos, se interesará más por los miembros de su propia generación, se sentirá más cómodo con ellos y más en consonancia con sus hábitos y actitudes.

Como se ha estado mencionando a lo largo del artículo, las percepciones, que son más subjetivas que objetivas, y que se basan en premisas erróneas sobre lo que piensa una generación de ciertos tipos de conducta, son la principal causa de la brecha intergeneracional. De la misma forma, las diferencias existentes en esta brecha pueden ser la causa, al menos en parte, de fenómenos tan diversos como el consumo de drogas, la inquietud universitaria y los movimientos en pro de los derechos civiles.

Existen varias y muy diversas opiniones sobre la adolescencia Lorenz considera que la rebelión juvenil es la agitación de una guerra tribal en contra de la generación paterna, con lo cual pone en peligro la cultura existente al exigir el rompimiento completo en sus tradiciones; Hurlock considera a la juventud actual como irresponsable, hedonista, inmoral, indisciplinada, carente de valores y sin propósitos; Venables cree que la generación anterior constituye un tipo solemne de élite intelectual o académica que desvalora a los menos capaces y no permite el regocijo y el dislate; y Kunen considera al sistema como un “villano”, que ya sea por mala intensión o debido a la ignorancia, la inercia, la incompetencia o insensibilidad, no reconoce o hace ningún esfuerzo para satisfacer las exigencias legitimas de la juventud.

Weiner cree que la cultura juvenil es, en gran parte, un fenómeno superficial y que la mayoría de las y los jóvenes son psicológicamente estables, se interesan por metas significativas y constituyen una parte integral de sus familias y comunidades; reconoce que en el concepto de la brecha intergeneracional a menudo se generaliza el desafecto, la rebelión, la inmoralidad y el uso de drogas, y aunque existan jóvenes que lleven a cabo este tipo de comportamientos estos serán la excepción a la regla, y se les debe reconocer como individuos desequilibrados psicológicamente, que necesitan atención clínica.

John E. Horrocks sostiene que cuando la generación antigua reconoce y acepta los cambios culturales que definen y crean los valores y actitudes de las nuevas generaciones, hay una mejor posibilidades de establecer comunicación al menos en una dirección, ya que la generación antigua tiene una base para “entender” a los jóvenes. Por desgracia, la comunicación no es, ni siquiera entonces, de dos direcciones, ya que la generación más joven está demasiado ocupada en entenderse a sí misma como para interesarse o ser capaz de entablar un diálogo con sus mayores y llegar a entenderlos. Y en realidad ¿por qué deberían hacerlo? Los jóvenes son el presente y el futuro les pertenece… al menos hasta que ellos encuentren a su vez a una nueva generación.

 

viernes, 21 de febrero de 2014

LA PSICOTERAPIA A TRAVÉS DEL TIEMPO


Actualmente, dentro de la psicoterapia, existe una infinidad de teorías y posturas para explicar el comportamiento patológico, desde las que toman en cuenta la herencia genética y la influencia de procesos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos hasta las que consideran el ambiente y los factores culturales, y también están las que toman elementos de ambos extremos y consideran que el mismo ambiente será el encargado de detonar aquellos trastornos que presentan una predisposición genética e incluso modificar la citoarquitectura cerebral. Pero, antes de todas estas teorías, y antes de toda la tecnología necesaria obtener el conocimiento con el que formularon las mismas, ¿Cómo concebían la enfermedad mental?

Seguramente les resultará conocido el concepto de “demonología”, las ideas que de aquí parten sugieren que la enfermedad es producto de la influencia que fuerzas sobrenaturales como espíritus malignos, demonios, hechiceros, brujas o dioses tienen sobre el organismo y cuyos métodos de tratamiento consisten en diferentes rituales, como exorcismos, trepanaciones, uso de amuletos, limpias, etcétera. Todas estas ideas resultan difíciles de creer (y aún más difícil de creer es que actualmente haya quien las considere como reales) sin embargo, hay dos cosas que no debemos dejar de tomar en cuenta, el contexto (algunos siglos antes de nuestra era, sin ciencia ni tecnología) y el peso de la cultura y todo lo relacionado con esta, como la religión y/o mitología, así que no sería de extrañar que la mejor explicación que encontraron nuestros antepasados para la convulsiones de la epilepsia, el ataque violento de un psicótico, la sensación de un miembro fantasma o un fuerte ataque de migraña fueran los espíritus o demonios.

Ahora viajemos a través del tiempo y el espacio hasta la Grecia del siglo IV  antes de nuestra era, momento en el que algunos filósofos dejaban de lado las ideas demonológicas y comenzaban a utilizar la observación y la experimentación, como en el caso de Alcmeón quien disecó y señaló la relación entre los órganos de los sentidos y el cerebro, deduciendo que el centro del alma se encontraba en este órgano.

Hipócrates, otro ilustre griego, se encargó de clasificar las enfermedades mentales en manía, melancolía y frenitis. De la misma forma formuló la teoría tipológica, la cual sugiere que el temperamento de los individuos está determinado por la predominancia de algunos de los cuatro humores básicos, la sangre, la bilis amarilla, la bilis negra y la flema. Sus descripciones de las enfermedades indican que desde entonces se conocían la epilepsia, la histeria, la psicosis posparto y los síndromes cerebrales agudos que aparecen con algunas enfermedades infecciosas o después de una hemorragia.

Otro que también estudió la anatomía y fisiología del sistema nervioso fue Galeno, y postuló que la existencia de síntomas no indicaba que el órgano que los expresaba estuviese en realidad alterado o dañado. Empédocles hablo de la importancia de las emociones y señalo que el amor y el odio eran fuentes fundamentales que determinaban cambios en el comportamiento humano. Platón concibió la idea de un alma tripartita, compuesta de una parte racional, una parte libidinal y una parte “espirituada” (seguramente a más de uno esto último le recordará a la estructura de la personalidad propuesta por Freud).

Después de esto viene la edad media, y con el oscurantismo característico de la época regresaron las ideas demonológicas que culpaban a las brujas y espíritus malignos de todo lo malo que le ocurría a la humanidad, incluyendo los trastornos mentales. En aquella época Johann Weyer trabajo abiertamente en contra de estas ideas y condenó a los que acusaban a las mujeres de brujería; dio explicaciones de las psicosis de masa, y describió que muchas de esas psicosis surgían de síntomas de melancolía que provenían del amor. Este médico trató con éxito a algunas personas acusadas de brujería, sentándose con ellas y sosteniendo platicas durante largos periodos.

Muchos otros filósofos mostraron un fuerte interés por la mente, como Descartes quien consideraba que el verdadero conocimiento viene de la aplicación del “pensamiento puro” y estableció una explicación dual de la conducta humana, o Kant que sostenía que el mundo que conocemos es construido por la mente humana y que toda construcción mental se organiza en esquemas.

La historia de la humanidad es extraordinariamente larga en comparación con la historia de la psicología, que desde su nacimiento como disciplina científica no tiene más de 150 años, razón suficiente para investigar en la filosofía, antropología, historia y demás campos del conocimiento las diferentes representaciones que existen sobre la enfermedad y la salud mental y los tratamientos existentes en las diferentes culturas.

¿Y usted cómo cree que sería el mundo de haberle dado continuidad a las ideas de los griegos? ¿Conocen algún otro dato interesante respecto a la historia de la psicoterapia?